miércoles, 18 de enero de 2012

Feliz cumpleaños, hijo mio.

En la obscuridad de tu habitación te observo.  Veo a un proyecto de hombre. Un hombre con  ideas rebeldes. Aunque para mí siempre serás un niño  con la valentía suficiente para demostrarle al mundo que las apariencias no importan.  

 No importan tus pendientes, tu pelo "parado”, los pantalones “caídos”  
 Pase lo que pase, tú sigues siendo tú.

Al menos a mi me pareces  guapo,  perfecto e inocente. Crees saberlo todo. Tienes la certeza de que no hace falta que te digan lo que esta bien y lo que no. Eres emocional y cerebral a la vez.

No sientes temor a expresar tus opiniones aunque sepas que pueden ser mal recibidas.  Eres fiel a tus principios y convicciones.  Eres ambicioso como los grandes, aquellos que saben que siempre pueden ir por más.

Se que tendrás que tropezar muchas veces y aun así saldrás adelante.

Tendrás que darte cuenta de la realidad por ti mismo. De nada  sirve  te demos consejos acertados,  querrás comprobarlo por ti mismo.

Y eso es lo que te hace especial.

No me siento una madre perfecta, a veces, quisiera tener las palabras acertadas para poder aconsejarte. Reconozco que tendría que escucharte mas, preguntarte como estas, interesarme por tus cosas. Siempre espero que  vengas a mí y me las cuentes. Te observo y guardo silencio.

Jamás  digo nada, aun queriendo decirte muchas cosas,
hay palabras que no encuentro,  se perdieron en mi interior  haciendo un rompecabezas  difícil de unir.
 Quisiera ser tu amiga pero… Prefiero ser tu madre. 

Me  gustaría llevarte de la mano a todos sitios, como cuando eras pequeño.  Levantarte  en brazos.  Mecerte como a un bebe.

Mi  bebe.

Aquella época fue más fácil.  Te llevaba a pasear al parque en tu cochecito; te dejaba jugando en el pasto con los demás niños.

Te observaba sentada en una banca. Sin quitarte la vista de encima.  Hacía como que leía mi libro.  Un libro que no pasaba ni una hoja.  Tenía miedo que  cayeras. Era necesario estar alerta para correr a levantarte.

Pero eso ya paso. Ese tiempo quedo en el pasado. Quedo en el baúl de los recuerdos.

Ahora eres casi un hombre.  Tengo más miedo que cuando eras un niño, por que, ya no te llevo de la mano, ni en el cochecito, ni en brazos.

Ahora tienes que levantar el vuelo. Volar y encontrar tu sitio. Seguir tu propio camino. Hacer tu propio nido.

Te pido paciencia cuando te levante la voz. Cuando no sepa respetar tu libertad.

 Algunas veces creo que me perteneces.

Hoy entiendo que eres un ser independiente, arañando la vida, batallando por aprender a vivir.

Quiero que sepas algo; siempre estaré aquí, siempre a tu lado.  

Cuando me necesites estaré dispuesta a escucharte. Soy tu apoyo incondicional, pues te quiero más que a mi propia vida.

En pocas palabras solo quería decirte, por si alguna vez lo dudaste, te amo

Hoy vivo la vida mas tranquila.

Tengo el convencimiento de que mi tarea  fue sembrar en ti confianza y seguridad. Principios. Valores.

 Algunos de estos conocimientos ya te encargaste de ampliar.

Se que viviré en tu recuerdo. Lo se, porque, mis padres viven en el mío.

Por que es la ley de la vida.  Los hijos abran de abandonar a sus padres y formar su propia familia.

Olvidé el motivo de esta carta... ¡Feliz cumpleaños hijo mío! ¡catorce años! Dios te bendiga y me permita por siempre: gozarte, besarte, abrazarte, y decirte siempre  que te amo más que a mi vida.

Dios  ilumine tu camino...

Nueve meses te lleve en mi vientre.

Toda mi vida te llevare en mi corazón.



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