miércoles, 14 de noviembre de 2012
jueves, 18 de octubre de 2012
sábado, 29 de septiembre de 2012
Ella camina sola.
Después de 20 años de "vivir en familia"solo le dijeron adiós. En un juicio alevoso fue
juzgada y sentenciada sin poder objetar nada, solo escucho; ¡Culpable!
¡Culpable! ¡Culpable!
Como
si un ser humano fuera una cosa, le apartaron del hogar. A su familia le dedico toda su vida, en cuerpo y alma, a cambio nada recibió. La vida es extraña, hoy María a sus 40 y tantos lo sabe.
Ella
camina sola, en su cuerpo lleva las
huellas de la vida que llevo, en su alma lleva las marcas de quien alguna vez
la lastimo y en el corazón tiene un hueco, un vacio por la “familia” que solo
le dijo adiós.
Ella camina sola, cuando se dirige a su trabajo, de regreso a
casa y las tardes de domingo.
Por fin ya
no tiene a quien rendirle cuentas, ya no hay quien la regañe;
--¿Donde chingados andabas cabrona?
Nunca
más volverán a escuchar sus oidos, nunca más.
No más celos, no más injurias, no mas violencias. No más.
No más celos, no más injurias, no mas violencias. No más.
De
alguna manera hoy piensa que salió ganando, pues, la maquina que lavaba ropa, la
cocinera, la mujer que hacia el aseo, el ser humano que nunca se quejo, al fin
descansara.
Ella
camina sola, sin embargo ahora es independiente, tiene un trabajo y gana su propio dinero, libremente convive con sus amig@s y descubrió que a sus 40 y tantos esta viva y aun tiene mucho por
vivir.
Ella
camina sola, ella camina libre, ella camina sonriente.
Por
las calles vacías, en las tardes lluviosas, aun en la obscuridad, ella camina
sola… pero inmensamente feliz.
martes, 28 de agosto de 2012
Mi amigo "Leo"
Por
azares del destino, que un día contaré, antes de llegar a los cuarenta años me convertí
en abuelo…
Fue
una noche muy difícil para mi hija Karina.
En esos momentos quisiéramos ser
nosotros los que estuviéramos en el quirófano y no nuestros hijos. Algo salió
mal. Una enfermera nos informo que a “el producto” se le fue liquido amiótico a los pulmones, como
consecuencia, “el producto” convulsiono al nacer y que muy probablemente tendría
secuelas muy graves de locución y/o en el sistema motriz pues el cerebro dejo
de recibir oxigeno por mucho tiempo y eso “mata muchas neuronas”, por el
momento estaría en una incubadora
especial conectado a un respirador artificial esperando que sus pulmones
se adaptaran. Lo reportaron muy grave con pronóstico reservado.
Las
horas siguientes fueron muy tensas. Larga espera en esos pasillos de hospital, donde
sentado en una silla incomoda el silencio se combina con el aroma de los
medicamentos. Horas eternas. Enfermos deambulando, doctores corriendo.
Desesperación, incertidumbre. Sangre y enfermedad. Con la mirada perdida y las manos juntas,
apretadas, en esos instantes suplicamos al todo poderoso misericordia por aquel
que sufre, por aquel que lucha entre la vida y muerte.
Después
de otra larga noche, mi hija estaba descansando en una camilla, ojerosa, sumamente
pálida, el suero conectado a una vena en su brazo derecho no le permitía
moverse mucho. Al verla trate de sonreír,
creo que no lo logre, le di un beso en su mejilla y acaricie su rostro, con una
débil voz trato de decirme lo que ya sabíamos, mas sus lagrimas se lo
impidieron.
–Ahora no hija, ahora no, solo descansa-- Le
dije mientras trague saliva.
Un
doctor me indico que le acompañara, esté, me llevo por algunos pasillos,
pasamos los cuneros, el área de incubadoras, cada vez nos alejábamos mas…
algo cimbro mi interior. Mientras
caminábamos detenidamente el doctor me describió a detalle los posibles
escenarios y el tipo de vida que tendría mi nieto (por alguna razón creía que
yo era el papa).
Por
fin llegamos a una habitación grande, había muchas “incubadoras de
especialidad” todas vacías, en ese lugar
estaba una con forma de cilindro de cristal, como de un metro de diámetro y unos
dos metros de altura, en su interior estaba mi nieto en una especie de diván
invertido, el estaba boca abajo con los
brazos y
pies extendidos, en su nariz había unas diminutas mangueras que según me
dijo el director era lo que le mantenía vivo pues aun le costaba trabajo
respirar. Allí estaba yo contemplándolo. Lo vi luchar por vivir. Toque el
cristal y en mi mente le dije:
--¡Anda
muchacho tienes que vivir!—
Como
única respuesta vi su dorso que se
agitaba rápidamente como si fura un caballo en loca carrera.
Sin
dejar de mirarlo le pregunte al doctor;
--¿Cómo
y cuando sabremos el verdadero daño y las consecuencias de esto? Dígame la
verdad, al menos para estar preparados. —
--Bueno,
ya que lo pregunta los daños a veces no son notorios al principio, será una
larga espera… no se… si se adaptan sus pulmones, le podríamos dar de alta en 72
horas, de allí en adelante como le dije dependerá de la fortaleza del niño…
habrá que realizarle algunos estudios, encefalograma, resonancia magnética,
electrocardiograma entre otros…
Suspire
hondamente, di la media vuelta y deje solo a mi nieto en esa habitación fría y
solitaria. De todo corazón le desee éxito en su primera batalla en esta vida…
Los médicos le dieron de alta al séptimo día.
Los médicos le dieron de alta al séptimo día.
Hoy gracias a Dios Leonardo Daniel tiene 7 años.
Tiene una salud envidiable. No sufrió secuela alguna.
Continuamente
caminamos juntos de la mano, trato de describirle el mundo lo mas claro
posible, siempre paciente y amable pues todo el mundo es nuevo para el, cuando
una duda es despejada siempre queda en el una cara de asombro. Pasamos largos
tiempos de convivencia sana y alegre. A veces disfrutamos de un helado o quizás
abrazados vemos el televisor. Lo más importante es que somos grandes amigos, y
por alguna razón nunca me dice “Abuelo”, simplemente me dice; “Quique” y yo le
llamo “Amigo”. Se que en tiene un gran
amor por mi
Es
ese afecto sincero y puro lo necesitare para mi verdadera vejez, es decir, en esa época en que mi mente ya no será
lucida, mis movimientos serán torpes y muy probablemente necesite una mano
amiga a mi lado para caminar, para alimentarme…
Es
común ver a los ancianos solos, abandonados, despreciados, prácticamente como
un estorbo. ¿Por que? Eso no lo se,
tampoco se a ciencia cierta como será en realidad mi vejez.
Un día somos niños, otro día ancianos.
Ser
anciano es sinónimo de experiencia, sabiduría e inteligencia.
Espero un día llega llegar a ser un gran anciano.
Ese
día… caminare de la mano de mi amigo; Leonardo Daniel.
Por
cierto, tengo otro nieto Axel Enrique, pero esa, esa es otra historia…
domingo, 5 de agosto de 2012
martes, 24 de julio de 2012
Las golondrinas.
¡Damos por clausurado el ciclo escolar 1978-1979, que pasen unas felices
vacaciones, hasta pronto! --se escucho a través de los
altavoces de la escuela primaria Belisario Dominguez.
Las
puertas de la escuela se abrieron de par en par.
Había tantas personas que en un momento era imposible salir.
Había tantas personas que en un momento era imposible salir.
Al
fondo se escuchaban “Las golondrinas”.
Los
alumnos rompimos las filas, de pronto todo era un caos, con la mirada busque a
mi hermano Gerardo, cuando lo vi,corrí hacia el y lo tome de la mano.
Solos y en silencio a pesar de la muchedumbre, nos dirigimos a casa.
Solos y en silencio a pesar de la muchedumbre, nos dirigimos a casa.
Durante en
el camino vimos a muchas familias, estas se veían contentas. Los padres felicitaban a sus hijos,
todos sonreían, en algunos momentos el padre orgulloso observaba las boletas de calificaciones con una gran sonrisa en su rostro, mientras la madre
abrasaba efusivamente a sus hijos. Todos caminaban tomados de las manos.
Eran muchas familias.
Mi hermano también se dio cuenta de “esa situación” y me pregunto:
Eran muchas familias.
Mi hermano también se dio cuenta de “esa situación” y me pregunto:
--¿Por qué no vino mi
mama?--
Encogí los hombros mientras mis labios
hicieron un arco hacia abajo, nos miramos a los ojos, me quede callado y apreté
su mano.
Al
llegar a casa, como siempre salte la barda y abrí la puerta. Decidimos ver la
televisión toda la tarde.
Como siempre solos, juntos y abrazados.
El sueño venció a mi compañero, mientras tanto, (yo) no dejaba de pensar en esa ceremonia.
Como siempre solos, juntos y abrazados.
El sueño venció a mi compañero, mientras tanto, (yo) no dejaba de pensar en esa ceremonia.
“ Yo
tenía 8 años y desde muy temprana edad he tenido conciencia de muchas cosas, es
decir, no vivía mucho de fantasías y sueños, me daba cuenta fácilmente de las
realidades, así que, comencé
mentalmente a analizar como habia transcurrido la
ceremonia; bailes, tablas rítmicas, poesías y en algún momento anunciaron la
entrega de diplomas.
La
voz oficial del evento era la maestra Sandra , esta, en algun momento, comenzó a
nombrar a diferentes alumnos, mismos que se acercaban a el podio y recibían
el prometido reconocimiento. Yo siempre fui de muy buenas calificaciones,
y por alguna razón, estaba seguro de que recibiría alguno de esos diplomas, pues simplemente era superior en conocimientos a cualquiera de mis compañeros. Cuando llego el turno del cuarto grado mi corazón comenzó a latir
aceleradamente…
-- El tercer lugar es
para Federico García Hernández—
Federico
mi compañero, salió de entre la fila, rápidamente corrió a recibir su
diploma, ágil cual ardilla, sumamente alegre, su uniforme lucia impecable, sus
zapatos relucientes y su cabello bien peinado… yo atónito, mire mis zapatos,
estaban muy sucios, vi mi uniforme arrugado y roto pues estaba en pésimas
condiciones, de hecho ni siquiera me había peinado, mucho menos bañado, así con
esos nervios y de pie en la formación, comencé a apretar mis manos mientras frotaba mis zapatos en la parte trasera del pantalón, sin darme
cuenta todo termino y mi nombre nunca se escucho por los altavoces.
Eso además de tristeza me dejo perplejo.
Eso además de tristeza me dejo perplejo.
Allí
sentados “observando el televisor” mi hermano Gerardo continuo dormido y yo absorto, asi transcurrió aquella la tarde.
Al llegar nuestros padres, como si estuviéramos de acuerdo, corrimos a enseñarles nuestras boletas de calificaciones, para nuestra decepción, ellos, solo de reojo las vieron, cenaron y se fueron adormir.
Al llegar nuestros padres, como si estuviéramos de acuerdo, corrimos a enseñarles nuestras boletas de calificaciones, para nuestra decepción, ellos, solo de reojo las vieron, cenaron y se fueron adormir.
Nosotros
vivíamos del comercio y eso era motivo de que regresaran (nuestros papas) sumamente cansados
y muy tarde. En ese tiempo vivíamos en una colonia nueva, Izcalli Del Valle, un
suburbio lejos de la zona de trabajo, así que a juicio de los padres fue
mejor dejarnos solos en casa y cerca de la escuela, para nosotros fue:
Estar solos en casa y
lejos de la familia.
Izcalli
del valle en Tultitlan Estado de México, fue uno de los primeros
fraccionamientos diseñados especialmente para los trabajadores, al ser casas de
interés social se descontaba una pequeña parte del salario del trabajador y así facilmente tener un patrimonio. Los beneficiarios de este programa inicialmente
fueron trabajadores de confianza y obreros; Ford motor compani, altos
hornos de México, Volkswagen , bacardi y cia,
compañía de luz y fuerza, es decir únicamente clase media con ingresos
fijos. La casa era de mi tía Marina que trabajaba en la Ford, al ser ella
soltera pensó en mi Madre, así que ella pago las mensualidades y creo su patrimonio y un hogar para nosotros.
Las
casas eran muy grandes (comparadas con las de ahora) tres recamaras,
sala-comedor, cocina, baño, zotehuela, un gran patio y jardín, no había
bardas que dividieran los predios y de la banqueta a la puerta de cada casa,
unas piedras marcaban el camino a seguir, que dicho sea de paso todos
respetaban.
Así, en ese escenario, daría inicio este verano, el verano del año 1977.
En este “nuevo estilo de vida” solo el padre salía muy temprano de su hogar, asi a las a 6.30 am ya no había ni un solo papa en casa.
En cada hogar la familia completa dormía hasta muy tarde, era lógico.
¿Para
qué levantarse sin no hay nada que hacer?
Eran
tiempos muy holgados, despreocupados y además vacaciones.
Más
o menos a las 14.00 pm se asomaban los primeros niños, aun con
chinguinas en los ojos…
Toc,
toc, toc -- Señora ¿deja salir a jugar a miguel?— insistía un
niño en una puerta.
Así,
poco a poco, la calle se inundaba de niños y de los juegos clásicos en los
cuales la imaginación era el principal motor de la diversión. Las niñas
saltando la cuerda, jugaban al resorte, los niños jugando canicas, algunos
futbol, mas tarde se unían todos; era tiempo de la máxima diversión con juegos
que involucraban desde el más pequeño al más grande, las escondidas, la rueda
de san miguel, los pajaritos, las coleadas, boli-bol, los encantados, el avión,
la guerra, los ollitos, cuando estábamos cansados, corríamos a tomar agua de la
llave, de cualquier patio, pues los dueños de las casas te lo permitían, como a
las 9 o 10pm. Se comenzaban a retirar los niños, papá había llegado y a un grito de su madre, uno a uno, regresaban
a su hogar y después de cenar se iban a
dormir.
En
la televisión no había nada de basura,
el pájaro loco, las fantasías animadas de ayer y hoy, el conejo de la suerte, Popeye,
porqui, speddy González, y como no mencionar las series infantiles; Remi y
Heidi. Desde luego no había domingo sin chabelo.
Así
fueron esos días de verano, todos en aquella cuadra de ese suburbio nos
volvimos una gran familia, éramos como 30 niños de 6 hasta 11 años, corríamos
libres sin miedos, pues no había pandillas ni drogas. Las calles eran todas
nuestras, había muy pocos coches, vivíamos sin discriminación alguna y sabíamos
el significado de lo que es el compañerismo, hermandad y amistad.
Sin
internet, computadoras, consolas de juegos ni teléfonos celulares, fuimos
inmensamente felices ese verano de 1978.
Las
cuerdas de saltar, las canicas y las pelotas regresaron a su lugar.
EL
regreso a clases fue inminente.
Sin darnos cuenta poco a poco fuimos
creciendo.
Pasaron algunos veranos más.
Un
día fue mi turno y llego la salida del sexto grado.
Después
de una misa de acción de gracias regresamos a la escuela. Hubo una
ceremonia muy emotiva, no había dinero para un traje, así que solo me
compraron un pantalón negro y una camisa blanca. Todos los alumnos de sexto
grado bailamos algo que pretendió ser un vals, al ritmo de la canción “Se
busca”, por cierto muy accidentado, mas de 200 niñ@s en un pequeño patio es un
verdadero desastre, además de un fotógrafo que se cruzaba todo el tiempo.
Después de la entrega de diplomas y reconocimientos, hubo una breve pausa,
anunciaron la clausura del ciclo escolar y se escucharon por los
altavoces “Las golondrinas”
Por
alguna razón nos comenzamos a abrasar y
a llorar, de alguna manera nos dimos cuenta que no regresaríamos mas a esa
escuela, que por seis años fue nuestro hogar. Nos dimos cuenta que dejábamos
una parte de nuestra vida en esos salones, dejábamos risas y alegrías en
el patio, como las golondrinas, teníamos que volar, el camino apenas comenzaba,
era la primera vez que nos desprenderíamos de nuestra segunda familia, los
amigos de la niñez.
Hoy en Izcalli del valle, todas las cosas son diferentes, las casas
tienen fachadas distintas, muchos comercios, vehículos por todos lados, hay
muchos grafitis y el entorno está sucio de tanta propaganda electoral que nunca borraron.
De
mis amigos, ninguno vive allí, incluso dos de ellos ya fallecieron, a manos de la delincuencia organizada.
Todos
como las golondrinas volaron y construyeron su propio nido.
Supe
que alguno de ellos es abogado, otro es chofer de microbús, alguno mas es
mecánico, las niñas ahora son secretarias, empresarias, amas de
casa, en fin, todos se casaron y tienen sus familias, sin embargo todos
tenemos algo en común; trabajamos para hacer de este México un mejor país.
El
ser humano, por naturaleza busca independizarse, inicia su propia aventura,
aunque al hacerlo tenga que dejar parte de su vida en algún lugar.
Las
golondrinas en invierno buscan lugares más cálidos para vivir, ahora se a donde
van las golondrinas.
Para
nuestro invierno, los humanos, procuramos un cálido hogar.
Por
cierto, nunca he recibido diploma alguno… con las
satisfacciones que la vida me ha dado, no lo necesito.
Mujeres
y hombres, alguna vez en la vida
extendemos nuestras alas, descubrimos que somos libres, abandonamos el
nido y nos atrevemos a vivir.
Por cierto mi hermano Gerardo tambien vivio a su modo las "golondrinas" pero. esa es otra historia...
Por cierto mi hermano Gerardo tambien vivio a su modo las "golondrinas" pero. esa es otra historia...
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