martes, 13 de marzo de 2012

Padre nuestro.

Padre nuestro que estas en los cielos; gracias te doy por que me permites estar hoy nuevamente  junto a ti, en la obscuridad de esta habitación, en la tranquilidad de la noche, gracias te doy por llevarme de la mano a todos lados, por haberme librado de el mal y por llevarme por el buen camino.


Padre nuestro que estas en los cielos; en este momento estamos solos tu y yo, te doy gracias por todo lo que hoy me obsequiaste;  salud , bienestar, trabajo, éxito, fortaleza, conocimiento y sabiduría.

Padre nuestro que estas en los cielos; te doy gracias por este cuerpo, pues, sean como sean, estos pies, manos, ojos, cabello, en fin todo, todo tu me lo diste, y en tu infinita sabiduría nunca te equivocas. Me hiciste perfecto, así, tal cual soy.  Si estoy aquí, es por que sabes que tengo todo para ser una persona de éxito ilimitado.

Padre nuestro que estas en los cielos; perdóname si en algún momento fui arrogante y ofendí a alguien. Reconozco que soy humano y estoy en un camino de constante aprendizaje. Cuando me equivoco recuerdo el ultimo mandato que nos diste; “Ámense los unos a los otros como yo los he amado”
Por eso, yo también perdono a todo aquel que hoy me ofendió; de corazón: lo perdono. Mi alma jamás destilara odio ni cultivara enemistades.

Padre nuestro que estas en los cielos; te pido esta noche, mis sueños sean agradables,  así me permitirás descansar, pues el día de mañana,  habrás de darme nuevamente la oportunidad de vivir un nuevo día. Permíteme en ese nuevo día, hacer el bien a mi prójimo. A los que estén cerca de mí. Permíteme ayudar a alguien. Dame la oportunidad de hacer el bien desinteresadamente. Dame la dicha nuevamente abrasar a mis padres, saludar a mis hermanos, así como a todos mis familiares y amigos, permíteme  convivir  en armonía con mi esposa y mis hijos.

Padre nuestro que estas en los cielos; si fuera tu voluntad que mañana fuera mi ultimo día de vida, pues, que así sea. Te doy gracias por esta vida que me permitiste vivir.
--¿Sabes Dios mío? No tengo miedo, si he de morir te pido nunca dejes al desamparo a mi familia  ¿Puede un padre abandonar a sus hijos?  Yo se que no, por eso estoy tranquilo.

Si mañana he de partir de esta vida; te pido sea sin dolor, que sea rápido,  así, en unos instantes, estaré en tus brazos.

Por fin conoceré tu rostro y tu verdadero nombre. 


Acariciaras  mi cabeza y perdonaras mis pecados.

Al mirar tus ojos; por fin, descansare en paz.

Padre nuestro que estas en los cielos; que así sea.

Amen.


sábado, 3 de marzo de 2012

Mi camino por la vida.

”Una vez le pedí a Dios que me tomara de la mano y me llevara por la vida; lo que hizo, fue cargarme en sus brazos y llevarme a mi destino”


jueves, 16 de febrero de 2012

El hombre de negro.

Es sábado por la mañana, aproximadamente las 10.30  Ya tengo hambre. Lo mejor de ser tu propio jefe, es que puedes decidir en que momento será el “tiempo de desayunar”.

Este día decidimos hacer unos tacos. Tenia tiempo que no guisábamos “hígado encebollado”  Así que… eso hicimos.

Convivir en grupo es una de las cosas que mas me gustan, para esta ocasión nos cooperamos mi Padre "El ameza", Antonio  y Rodolfo . La verdad es que la pasamos bien, todos quedamos satisfechos pues comimos hasta saciar el apetito.

Después de unos 45 minutos noté que algo no estaba bien…

Un fuerte temblor en mis manos llamo mi atención. La ansiedad era incontrolable. No sabía lo que me estaba pasando.

Taquicardia, dolor de cabeza, temblor en la manos, dolor abdominal, nauseas… mis sospechas las confirme rápidamente pues no era la primera vez que me sucedía esto.

Solo para salir de dudas, pregunte a los que comimos, como se sentían.  Todos estábamos igual. Fuimos Intoxicados por clembuterol.

El clembuterol es usado indiscriminadamente para engordar al ganado vacuno, y esté, es metabolizado en el hígado del animal… así que… creo que nunca más volveré a comer este delicioso  platillo.

Asi que el resultado fue que mis niveles de adrenalina se dispararon hasta el cielo. Es una sensación muy desagradable. Estaba sumamente alterado. Quizás esa sea la razón por la que es una substancia prohibida en atletas, pues su fuerza y desempeño físico se incrementa considerablemente… esa tarde tendría la oportunidad de comprobarlo.

Alrededor de las 6.30 de la tarde ya estaba en camino hacia la ciudad de México, tendría que ir a la calle de Venustiano Carranza. Después del tren suburbano, habría que hacer uso del metro. Solo serian cinco estaciones; Hidalgo, Bellas artes, Allende, Zócalo y me bajaría en Pino Suárez.

Los sábados por la tarde los vagones del sistema de transporte colectivo metro no van como entre semana, es decir, puedes abordar y descender con cierta facilidad incluso hasta puedes encontrara algún lugar. Después de pasar la estación Allende, me acerque a la entrada del vagón para adelantar mi descenso. Las puertas estaban  frente a mí. Del lado izquierdo un niño, de esos que se les conoce como "de la calle" tenia unos de 13 años, vestía una  camisa negra de algodón muy sucuia , pantalón de mezclilla muy roto y visiblemente le quedaba grande pues con una mano se sostenía del pasamanos y con la otra mano evitaba que estos se cayeran, el atuendo era acompletado poy un par de tenis que obviamente no eran de su munero. A mi lado derecho, un hombre que media 1.60, moreno, vestía un traje negro con camisa blanca y corbata roja , corte de cabello a la moda, viajaba muy cómodo recargado en el pasamanos del asiento que es reservado para ancianos y minusválidos, así que de alguna forma, con sus piernas extendidas y brazos cruzados impedía el acceso a los posibles pasajeros. No importaba, no había muchos usuarios. Masticaba con la boca cerrada una goma de mascar. Con mirada despectiva miraba ocasionalmente a los demás.
En la estación zócalo el convoy hiso una breve pausa. Ocasionalmente la marcha se ve interrumpida y es el sonido del cierre de puertas, el que anuncia el reinicio en el servicio, este, es una especie de alarma que obliga a los usuarios a no tratar de abordar ni descender pues las puertas se cierran con una gran fuerza e incluso con violencia. Creo que todos respetamos ese sonido…
A punto de cerrarse las puertas una mujer pequeña, pero de una edad avanzada (quizás 60 años) intento abordar… las puertas  súbitamente se cerraron, estás,  prensaron su diminuta humanidad. La mitad de su cuerpo quedo dentro del vagón, la otra mitad afuera. El niño que estaba a mi lado con su manita intento jalar la puerta, pero fue inútil.  No teníamos mucho tiempo, en cualquier momento se reanudaría la marcha, de inmediato me acerque a las puertas, con todas mis fuerzas empecé a empujarlas a los lados, en ese instante fuimos sacudidos, pues el tren daba inicio su marcha, la mujer trato de mover sus pies para no ser arrastrada y fuertemente me sujeto de la camiza , en sus ojos pude ver el panico que sentia, la mismo tiempo el horror  invadió el rostro del niño. El hombre de negro indiferente nos observaba sin dejar de masticar su chicle y con los brazos cruzados. Abrí mis ojos descomunalmente y de mi garganta emergió un grito por el esfuerzo que hice, observe al niño que también soltó un alarido, no se si fue por imitarme o de miedo. Con todas mis fuerzas, una vez mas, jale las puertas y estas cedieron unos 40cms, el tren subitamente detuvo su marcha, la señora por fin se libero, me tomo por la cintura e ingreso al vagón, en ese momento le dije al niño -- ¡Quita rápido tus manos, pues cuando suelte las puertas se cerraran fuertemente!— asintió afirmativamente y de inmediato las quito,  en ese momento, solté las puertas, y estas se azotaron… En tres segundos todas las puertas se abrieron, ahora se que es una medida de seguridad,  no es común que las puertas sean abiertas mientras el convoy esta en marcha, es una fuerza hidráulica la que las mantiene cerradas, si el sistema detecta que son forzadas, todos los trenes se detienen para evitar una desgracia mayor.

El metro de la ciudad de México en verdad es seguro.

El hombre de negro sin dejar de masticar el chicle nos miro con desgano (al niño, a la señora y a mí)  con sus brazos cruzados nos dijo:
--¡Pinches nacos!
Sentí que mi sangre hervía, apreté mis puños y apunto estaba de reventarle la cara cuando llego un policía de seguridad:

--¡Quien abrió las puertas!— Pregunto enérgicamente el oficial.
-- ¡Estos dos!— De inmediato contesto el hombre de negro, mientras su dedo índice nos señalaba.
-- ¿Por qué lo hicieron? – Nos pregunto el vigilante mientras desenvaino su tolete, el niño temeroso se oculto tras de mi, la señora me abraso mas fuerte.

-- ¡Lo que paso es que la señora intento abordar, las puertas se cerraron, quedo prensada y como el convoy empezó a avanzar no tuvimos otra opción, el niño fue el único que ayudo!—  Le conteste al guardián del orden, mientras con la mirada quería (yo) matar al hombre de negro.

En el silencio del anden solitario, el policía con sus manos aviso al conductor que no había problema.  El guadian abordo el vagon junto a nosotros y asi se reinicio la marcha.

 Unas mujeres ayudaron a la señora y le ofrecieron un asiento. Algunos de los pasajeros con una sonrisa y moviendo afirmativamente su cabeza me agradecieron. Por unos instantes abrase al niño y le dije:

--¡Gracias, muchacho, gracias!

Con una mano (el niño) volvió a sujetar  el pasamanos  y con la otra su pantalón, mientras en su carita se dibujo una gran sonrisa. La señora tomo mi mano y con algunas lágrimas en sus ojos quiso decir algo pero… no pudo, en verdad no hacia falta, apreté su mano morena y arrugada, acaricie su cabeza y le dije:

-- ¡Hasta pronto, cuídese mucho!

Las puertas se abrieron. Había llegado a Pino Suarez. Solo dos personas, el policía y yo  descendimos. Las puertas  se cerraron.  El convoy fue desapareciendo por el túnel…

Mientras salía de la estación rumbo a mi destino, sentí una emoción indescriptible, pues nunca había hecho algo así por un ser humano, es decir, esta fue la primera vez que trate de salvar una vida, y lo logre. Lo hice con la ayuda de un niño. Mano con mano. Hombro con hombro.

Así como yo, una mujer y un niño compartirán esta historia a su manera, lo harán con emoción, con alegría, pues tiene un final feliz.

¿Y el hombre de negro? ¿Contara lo sucedido con alguien?
O quizás… solo se disculpe con sus "cuates"… que por la culpa de “tres pinches nacos” llego tarde… 

El vestido no hace al hombre. Se que el negro es elegancia y distinción.
 
Pero...  ¿Los sentimientos se pueden vestir de algún color?  Hoy se que si, pues un hombre permaneció inmóvil , de brazos cruzados, masticando un chicle, mientras una mujer era prensada por las puertas del metro, permaneció in-mu-ta-ble cuando un niño se armo de valor y trato de liberar a una mujer y... todavía los insulto pues le retrasamos su agenda.

Ese hombre tiene el alma más negra que su traje.

Con frecuencia uso el metro, así como el tren suburbano, veo miles y miles de personas.

Veo familias,  niños felices,  parejas que caminan de la mano, ancianos que caminan lento, personas que solitarias se dirigen a su destino, percibo hermandad y solidaridad.

 Veo un mundo, en donde si alguien cae, habrá  quien le brinde una mano.

Veo que el amor esta en le aire.

Este es mi mundo, el que he construido con mis decretos y afirmaciones, pues todo, es según como notros lo deseemos.

A quien no veo por ningún lado es a ese infame 

“Hombre de negro”.









jueves, 26 de enero de 2012

Todos crecimos juntos.


“Cuando en las noches yo me pongo a soñar, miro en mis sueños un juguete volar, es un juguete que a mi me hace vibrar, con sus colores y su velocidad, el rehilete es el juguete que a mi me hace soñar”

Con esta canción iniciaba un programa que llevo por nombre "Rehilete", y se transmitía los domingos allá a principios de los 80’s.

 La producción corría a cargo del instituto mexicano de la televisión (Imevision) y  era avalado por la productora nacional de radio y televisión (Pronarte). Una serie llena de imaginación, reportajes muy interesantes y unos personajes con disfraces muy sencillos.
La cercanía con el televidente, pienso yo,  era el éxito de este programa. Recuerdo que cursaba el quinto grado de primaria y junto con otros compañeros enviamos algo que pretendíamos  fuera un reportaje.  La verdad solo era la descripción del lugar donde vivíamos, así, con la promesa de recibir un diploma lo redactamos y lo enviamos por correo. A diferencia de hoy, que podemos llegar incluso a otro continente con solo dar un clik, este, tardaba meses.

 Un día, casi al final del curso después del recreo, llego el director a nuestro salón de clases; observo a la maestra,  con esa voz ronca que tenía dijo:
 --- ¡Las siguientes personas que voy a nombrar, se levantan de su lugar, Julio Carmona, Isaías Morales y Enrique Santillán! 
Al escuchar mi nombre un escalofrió recorrió mi cuerpo, aun no asimilaba lo que estaba pasando, cuando dio la siguiente orden:
-- ¡Acompáñenme a la dirección!

Como condenados a muerte, uno a uno nos acercamos a la puerta. Yo fui el ultimo en salir. El director puso su áspera mano en mi espalda. Eso me cimbro por completo. Antes de retirarnos, exclamo señalando a la maestra --¡Usted también!

La máxima autoridad de aquella primaria  avanzo a pasos largos. Nos dejo un poco atrás. La maestra nos abraso como una gallina que protege a sus polluelos. Con un hilo de voz nos pregunto  --¿Pues que hicieron?— Nos miramos entre nosotros.  Levantando los hombros nos quedamos mudos.
Con el pánico de la mano y gran incertidumbre por fin llegamos a la dirección, allí  estaban de pie dos hombres con traje mas tres mujeres con falda negra y blusa blanca.

 Siempre he sido muy astuto. Capturo en mi mente los detalles y los asocio con ideas. Me llamo la atención el logotipo de los gafetes que portaban estas personas, unos del “Pronarte” y otros de “Imevision”.

 El miedo que tenia fue reemplazado por una alegría inmensa y no pude evitarlo, ante la mirada atónita de la maestra y de mis compañeros, comencé a gritar,  a brincar, al mismo tiempo que eufóricamente abrase a mis amigos.

 --- ¡Son los de la tele, son los de el programa “Rehilete”, son los de la teleeee!

Una mujer se unió a la celebración y confirmo mis palabras:
-- ¡Si niño, somos de la televisión del programa rehilete!

 El director recibió a nombre de la escuela un reconocimiento. De unas camionetas bajaron bolsas y bolsas de juguetes. Por los altavoces se llamo a todos los alumnos al patio y en una mini ceremonia nos entregaron los anhelados diplomas. A  todos los  alumnos les repartieron una cantidad impresionante de golosinas, pelotas, cochecitos de plástico, cuerdas para saltar, muñequitas, trompos de madera, luchadores con la figura del santo y desde luego no podía faltar el invitado especial, “El rehilete”.

Maestros y el personal de la televisión improvisaron una pequeña comida  como  agradecimiento.

El resto del día fue un recreo inolvidable. Todos con un juguete en mano dimos rienda suelta a nuestra imaginación entre globos, serpentinas  y confeti…

Nuestra niñez quedó en el pasado, como sea que esta haya sido, nunca regresara.
A veces me miro en el espejo, busco al niño que un día fui y me pregunto, ¿A dónde van los niños que ya no están? 

Al paso de los años olvidamos que un día fuimos niños.

Sin saberlo, todos los que estamos leyendo esto crecimos juntos, solo que en diferentes lugares, unos con arcoíris y lluvia de caramelos, otros con hambre y  agujeros en los zapatos.

 Los niños de ayer hoy somos adultos, que desde nuestra trinchera  estamos trabajando unidos para ofrecer a nuestros hijos un mundo y una vida mejor.

“El rehilete es el juguete que a mi me hace soñar, con sus colores yo me siento flotar, entre las nubes de la dicha, la fantasía y la felicidad”     
                            

miércoles, 18 de enero de 2012

Feliz cumpleaños, hijo mio.

En la obscuridad de tu habitación te observo, veo a un proyecto de hombre. Un hombre con  ideas rebeldes. Aunque para mí siempre serás un niño  con la valentía suficiente para demostrarle al mundo que las apariencias no importan.  

 No importan tus pendientes, tu pelo "parado”, los pantalones “caídos”  
 pase lo que pase, tú sigues siendo tú.

Al menos a mi me pareces  guapo,  perfecto e inocente. Crees saberlo todo. Tienes la certeza de que no hace falta que te digan lo que esta bien y lo que no. Eres emocional y cerebral a la vez.

No sientes temor a expresar tus opiniones aunque sepas que pueden ser mal recibidas.  Eres fiel a tus principios y convicciones.  Eres ambicioso como los grandes, aquellos que saben que siempre pueden ir por más.

Se que tendrás que tropezar muchas veces y aun así saldrás adelante.

Tendrás que darte cuenta de la realidad por ti mismo. De nada  sirve  te demos consejos acertados,  querrás comprobarlo por ti mismo.

Y eso es lo que te hace especial.

No me siento una madre perfecta, a veces, quisiera tener las palabras acertadas para poder aconsejarte, reconozco que tengo que escucharte mas, preguntarte como estas, interesarme por tus cosas pues siempre espero que  vengas a mí y me las cuentes, algunas ocasiones te observo y guardo silencio sin querer j
amás  digo nada  aun queriendo decirte muchas cosas ,hay palabras que  no encuentro,  se perdieron en mi interior  haciendo un rompecabezas  difícil de unir.

 Quisiera ser tu amiga pero prefiero ser tu madre. 

Me  gustaría llevarte de la mano a todos sitios, como cuando eras pequeño, levantarte  en brazos, mecerte como a un bebe. 
Mi  bebe.

Aquella época fue más fácil.  Te llevaba a pasear al parque en tu cochecito; te dejaba jugando en el pasto con los demás niños.

Te observaba sentada en una banca, sin quitarte la vista de encima  hacía como que leía mi libro.  Un libro que no pasaba ni una hoja.  Tenía miedo que  cayeras era necesario estar alerta para correr a levantarte... pero eso ya paso. Ese tiempo quedo en el pasado. Quedo en el baúl de los recuerdos.

Ahora eres casi un hombre tengo más miedo que cuando eras un niño, por que ya no te llevo de la mano, ni en el cochecito, ni en mis  brazos.

Inexorablemente paso el tiempo y ahora tienes que levantar el vuelo. Volar y encontrar tu sitio. Seguir tu propio camino. Hacer tu propio nido.

Te pido paciencia cuando te levante la voz. Cuando no sepa respetar tu libertad.

 Algunas veces creo que me perteneces.

Hoy entiendo que eres un ser independiente, arañando la vida, batallando por aprender a vivir.

Quiero que sepas algo; siempre estaré aquí. Siempre a tu lado.  

Cuando me necesites estaré dispuesta a escucharte. Soy tu apoyo incondicional, pues te quiero más que a mi propia vida.

En pocas palabras solo quería decirte, por si alguna vez lo dudaste, te amo

Hoy vivo la vida mas tranquila.

Tengo el convencimiento de que mi tarea  fue sembrar en ti confianza y seguridad. Principios. Valores.

 Algunos de estos conocimientos ya te encargaste de ampliar.

Se que viviré en tu recuerdo, lo se, porque mis padres viven en el mío, por que es la ley de la vida.  Los hijos abran de abandonar a sus padres y formar su propia familia.

Olvidé el motivo de esta carta... 


¡Feliz cumpleaños hijo mío! 

 Dios te bendiga y me permita por siempre; gozarte, besarte, abrazarte y decirte siempre  que te amo más que a mi vida.

Dios  ilumine tu camino.

Nueve meses te lleve en mi vientre.

Toda mi vida te llevare en mi corazón.



sábado, 7 de enero de 2012

Secreto.

Tengo un secreto y te lo voy contar,
hace mucho que espero este día.

Hay cosas que tú sabes muy bien,
me haces reír tanto como me haces llorar.

Estoy aquí cada día, cada día frente a ti,
 me haces sentir lo que vale mi locura.


Tu me pones triste, me alegras,

miro a mi alrededor; tú no estás.


Cada día estas siempre ahí, me consuelas,
 me haces sentir que valgo la pena.




Todo lo que quiero es tomar tu mano
ver el sol y caminar por la arena.

Ahora sabes mi secreto, 

todo lo que quiero es tomar tu mano.

 mi secreto es este amor.





sábado, 31 de diciembre de 2011

Doce campanadas.





 Antes de que el despertador sonara, abrí mis ojos. Desperté. Abandone el mundo de los sueños. Aproximadamente eran las 5.00 am. Es el último día del año.  Le di gracias a Dios por haber creado la vida y por haberme  incluido en la creación.

Tome una toalla y pase a la ducha. El agua caliente recorrió len-ta-men-te mi cuerpo. El aroma del jabón y el vapor del agua, crearon un ambiente exquisito. Con el rostro hacia el techo, las manos sobre la pared, mis ojos cerrados y respirando profundamente, quise hacer de este, un momento eterno.

Disfrute al máximo cada gota de agua que recorrió mi cuerpo.

Una camisa color vino, un pantalón azul marino y unos zapatos “cruzados” serán el atuendo del día de hoy. Desde luego no puede faltar un poco del aroma que siempre me acompaña; “Cigar”  

Sali al patio, abri mi vehiculo, di marcha, abrí el portón e inicie mi camino.

Habían pasado solo un par de minutos, a lo lejos, reconocí una figura en la obscuridad, acerque mi vehículo y salude a una persona conocida;  mi vecino.

--¡Buenos días, Don Carmelo! ¿A donde va tan temprano?—Le dije con gran animo mientras estrechamos nuestras manos.
-- ¡Voy a hacer un poco de ejercicio!  Y usted vecino… ¿Ya va a trabajar?
-- ¡Claro, hoy es el ultimo día del año,  hay que vivirlo con gran animo!
--¡Pues que le vaya bien y suerte!

Un fuerte apretón de manos fue la despedida de ese breve encuentro, al hacerlo, noté lo ásperas y arrugadas que estas son, pues Don Carmelo tiene casi el doble de edad que yo.

 Por el retrovisor vi a mi vecino caminando solitario en la obscuridad... Vestía un pants de algodón y una toalla al cuello. 


Conduciendo  por las calles vacías rumbo a mi trabajo, comencé a reflexionar... 

 ¿Llegare un día a esa edad? 

Hoy que se cierra un ciclo en la vida del ser humano sentí un poco de melancolía.

¿Cómo será el fin de mis días?

A medida que pasan los años crecemos espiritualmente. Tomamos conciencia de que no somos eternos. Valoramos más la vida y realmente aprendemos a amarla.

El ímpetu de la juventud se cura con los años.

Un dia llega a nuestra vida la prudencia, asi, fortalecemos nuestro criterio. 


Cuidamos mas de nuestros seres queridos. Procuramos que estén a nuestro lado, pues sabemos que, hoy más que nunca los necesitamos.

Esta noche iniciara con un balance de nuestra vida. Nos reuniremos en familia. Recordaremos a los que ya no están en este mundo. Pensaremos en los que están lejos.

Una madre llorara por su hijo ausente.

Un niño nace.
 Un hombre muere.

Esta noche será especial pues al sonar las doce campanadas, millones de seres humanos uniremos nuestros pensamientos y desearemos  un mundo mejor. 

 Pediremos vivir en paz y armonía,  algunos pedirán que el tiempo regrese para enmendar sus errores. 

El hubiera no existe. 

El tiempo jamás regresa.  Aun así, se olvidaran rencores, agravios, infidelidades…  Nuevamente las familias se reunirán con la promesa de una segunda oportunidad.

Juntos y abrazados en todos los hogares escucharemos las "Doce campanandas" 

Al final de esas doce campanadas, llenos de esperanzas y con el corazón latiendo al máximo, daremos  la bienvenida aun año más en nuestras vidas.

Dependerá de nosotros que esos deseos se hagan realidad.


A las 0.00 horas del año 2012, con la esperanza de una nueva vida, tendremos la certeza que al día siguiente saldremos al mundo a "Brillar como el sol"


Cualquier cosa que seamos capaces de soñar, somos capaces de realizar.

Algunos sueños se hacen realidad, otros… solo están esperando su turno.