miércoles, 18 de enero de 2012

Feliz cumpleaños, hijo mio.

En la obscuridad de tu habitación te observo, veo a un proyecto de hombre. Un hombre con  ideas rebeldes. Aunque para mí siempre serás un niño  con la valentía suficiente para demostrarle al mundo que las apariencias no importan.  

 No importan tus pendientes, tu pelo "parado”, los pantalones “caídos”  
 pase lo que pase, tú sigues siendo tú.

Al menos a mi me pareces  guapo,  perfecto e inocente. Crees saberlo todo. Tienes la certeza de que no hace falta que te digan lo que esta bien y lo que no. Eres emocional y cerebral a la vez.

No sientes temor a expresar tus opiniones aunque sepas que pueden ser mal recibidas.  Eres fiel a tus principios y convicciones.  Eres ambicioso como los grandes, aquellos que saben que siempre pueden ir por más.

Se que tendrás que tropezar muchas veces y aun así saldrás adelante.

Tendrás que darte cuenta de la realidad por ti mismo. De nada  sirve  te demos consejos acertados,  querrás comprobarlo por ti mismo.

Y eso es lo que te hace especial.

No me siento una madre perfecta, a veces, quisiera tener las palabras acertadas para poder aconsejarte, reconozco que tengo que escucharte mas, preguntarte como estas, interesarme por tus cosas pues siempre espero que  vengas a mí y me las cuentes, algunas ocasiones te observo y guardo silencio sin querer j
amás  digo nada  aun queriendo decirte muchas cosas ,hay palabras que  no encuentro,  se perdieron en mi interior  haciendo un rompecabezas  difícil de unir.

 Quisiera ser tu amiga pero prefiero ser tu madre. 

Me  gustaría llevarte de la mano a todos sitios, como cuando eras pequeño, levantarte  en brazos, mecerte como a un bebe. 
Mi  bebe.

Aquella época fue más fácil.  Te llevaba a pasear al parque en tu cochecito; te dejaba jugando en el pasto con los demás niños.

Te observaba sentada en una banca, sin quitarte la vista de encima  hacía como que leía mi libro.  Un libro que no pasaba ni una hoja.  Tenía miedo que  cayeras era necesario estar alerta para correr a levantarte... pero eso ya paso. Ese tiempo quedo en el pasado. Quedo en el baúl de los recuerdos.

Ahora eres casi un hombre tengo más miedo que cuando eras un niño, por que ya no te llevo de la mano, ni en el cochecito, ni en mis  brazos.

Inexorablemente paso el tiempo y ahora tienes que levantar el vuelo. Volar y encontrar tu sitio. Seguir tu propio camino. Hacer tu propio nido.

Te pido paciencia cuando te levante la voz. Cuando no sepa respetar tu libertad.

 Algunas veces creo que me perteneces.

Hoy entiendo que eres un ser independiente, arañando la vida, batallando por aprender a vivir.

Quiero que sepas algo; siempre estaré aquí. Siempre a tu lado.  

Cuando me necesites estaré dispuesta a escucharte. Soy tu apoyo incondicional, pues te quiero más que a mi propia vida.

En pocas palabras solo quería decirte, por si alguna vez lo dudaste, te amo

Hoy vivo la vida mas tranquila.

Tengo el convencimiento de que mi tarea  fue sembrar en ti confianza y seguridad. Principios. Valores.

 Algunos de estos conocimientos ya te encargaste de ampliar.

Se que viviré en tu recuerdo, lo se, porque mis padres viven en el mío, por que es la ley de la vida.  Los hijos abran de abandonar a sus padres y formar su propia familia.

Olvidé el motivo de esta carta... 


¡Feliz cumpleaños hijo mío! 

 Dios te bendiga y me permita por siempre; gozarte, besarte, abrazarte y decirte siempre  que te amo más que a mi vida.

Dios  ilumine tu camino.

Nueve meses te lleve en mi vientre.

Toda mi vida te llevare en mi corazón.



sábado, 7 de enero de 2012

Secreto.

Tengo un secreto y te lo voy contar,
hace mucho que espero este día.

Hay cosas que tú sabes muy bien,
me haces reír tanto como me haces llorar.

Estoy aquí cada día, cada día frente a ti,
 me haces sentir lo que vale mi locura.


Tu me pones triste, me alegras,

miro a mi alrededor; tú no estás.


Cada día estas siempre ahí, me consuelas,
 me haces sentir que valgo la pena.




Todo lo que quiero es tomar tu mano
ver el sol y caminar por la arena.

Ahora sabes mi secreto, 

todo lo que quiero es tomar tu mano.

 mi secreto es este amor.





sábado, 31 de diciembre de 2011

Doce campanadas.





 Antes de que el despertador sonara, abrí mis ojos. Desperté. Abandone el mundo de los sueños. Aproximadamente eran las 5.00 am. Es el último día del año.  Le di gracias a Dios por haber creado la vida y por haberme  incluido en la creación.

Tome una toalla y pase a la ducha. El agua caliente recorrió len-ta-men-te mi cuerpo. El aroma del jabón y el vapor del agua, crearon un ambiente exquisito. Con el rostro hacia el techo, las manos sobre la pared, mis ojos cerrados y respirando profundamente, quise hacer de este, un momento eterno.

Disfrute al máximo cada gota de agua que recorrió mi cuerpo.

Una camisa color vino, un pantalón azul marino y unos zapatos “cruzados” serán el atuendo del día de hoy. Desde luego no puede faltar un poco del aroma que siempre me acompaña; “Cigar”  

Sali al patio, abri mi vehiculo, di marcha, abrí el portón e inicie mi camino.

Habían pasado solo un par de minutos, a lo lejos, reconocí una figura en la obscuridad, acerque mi vehículo y salude a una persona conocida;  mi vecino.

--¡Buenos días, Don Carmelo! ¿A donde va tan temprano?—Le dije con gran animo mientras estrechamos nuestras manos.
-- ¡Voy a hacer un poco de ejercicio!  Y usted vecino… ¿Ya va a trabajar?
-- ¡Claro, hoy es el ultimo día del año,  hay que vivirlo con gran animo!
--¡Pues que le vaya bien y suerte!

Un fuerte apretón de manos fue la despedida de ese breve encuentro, al hacerlo, noté lo ásperas y arrugadas que estas son, pues Don Carmelo tiene casi el doble de edad que yo.

 Por el retrovisor vi a mi vecino caminando solitario en la obscuridad... Vestía un pants de algodón y una toalla al cuello. 


Conduciendo  por las calles vacías rumbo a mi trabajo, comencé a reflexionar... 

 ¿Llegare un día a esa edad? 

Hoy que se cierra un ciclo en la vida del ser humano sentí un poco de melancolía.

¿Cómo será el fin de mis días?

A medida que pasan los años crecemos espiritualmente. Tomamos conciencia de que no somos eternos. Valoramos más la vida y realmente aprendemos a amarla.

El ímpetu de la juventud se cura con los años.

Un dia llega a nuestra vida la prudencia, asi, fortalecemos nuestro criterio. 


Cuidamos mas de nuestros seres queridos. Procuramos que estén a nuestro lado, pues sabemos que, hoy más que nunca los necesitamos.

Esta noche iniciara con un balance de nuestra vida. Nos reuniremos en familia. Recordaremos a los que ya no están en este mundo. Pensaremos en los que están lejos.

Una madre llorara por su hijo ausente.

Un niño nace.
 Un hombre muere.

Esta noche será especial pues al sonar las doce campanadas, millones de seres humanos uniremos nuestros pensamientos y desearemos  un mundo mejor. 

 Pediremos vivir en paz y armonía,  algunos pedirán que el tiempo regrese para enmendar sus errores. 

El hubiera no existe. 

El tiempo jamás regresa.  Aun así, se olvidaran rencores, agravios, infidelidades…  Nuevamente las familias se reunirán con la promesa de una segunda oportunidad.

Juntos y abrazados en todos los hogares escucharemos las "Doce campanandas" 

Al final de esas doce campanadas, llenos de esperanzas y con el corazón latiendo al máximo, daremos  la bienvenida aun año más en nuestras vidas.

Dependerá de nosotros que esos deseos se hagan realidad.


A las 0.00 horas del año 2012, con la esperanza de una nueva vida, tendremos la certeza que al día siguiente saldremos al mundo a "Brillar como el sol"


Cualquier cosa que seamos capaces de soñar, somos capaces de realizar.

Algunos sueños se hacen realidad, otros… solo están esperando su turno.




sábado, 10 de diciembre de 2011

Nunca te rindas.

"Cuando creas que todo esta perdido, no olvides que aún te queda el futuro, tu cerebro, tu voluntad, y dos manos para cambiar tu destino"


jueves, 8 de diciembre de 2011

Un hombre y una mujer.

Sábado 10.30 pm. 

Después de cobijar a sus hijos, Suly se dirige a su habitación. Abre la puerta y enciende la luz. Se acerca a la ventana y mira al horizonte. La noche es lluviosa.  Eso le inquieta.  Sabe que Fernando, su esposo, oficial de transito, tendrá hoy una jornada difícil…

2.30 a.m.

Un auto a gran velocidad va sobre la avenida. El joven conductor no se percata del cambio de luz del semáforo. A unos 250 metros mas adelante otro vehículo se dispone a dar marcha pues la luz verde así se lo indica… 

El encuentro es inevitable. Alcohol, juventud e irresponsabilidad  y una noche lluviosa serán los ingredientes de un trágico final.

La tormenta será el único testigo de ese “accidente”

Tras el impacto los dos coches quedan casi destruidos.
Fernando, solitario, a bordo de su “unidad” como de costumbre, realiza un patrullaje de “rutina” cuando escucha  por la radio;

--Atención a todas las unidades tenemos una colisión vehicular en la Av. Mario colín  esquina Dr. Gustavo Baz, cambio, quien me copia, 10-4.
-- Central, aquí 32-velez, estoy a 5 minutos, 10-4.
-- Correcto 32-velez, se trata de un “19” entre dos vehículos compactos, uno de ellos esta sobre el camellón y el otro en carriles centrales, por favor asista y realice abanderamiento de rutina mientras llegan los servicios de emergencia, ya fueron avisados ambulancias y grúas, 10-4.
-- Así lo hare central, 10-4.
-- Tenga cuidado 32-velez, pues el reporte meteorológico indica que continuara el mal tiempo, 10-4.


De inmediato, Fernando, encendió los códigos de su unidad, así como la sirena.  A toda velocidad se dirigió al lugar de los hechos. 

 Cuando llego al lugar del percance rápidamente con su patrulla “cerró” media avenida, pues de no hacerlo,  por la poca visibilidad otro vehículo podría hacer mas grande el problema.

Gritos de desesperación llegaron a sus oídos. 

En un vehículo venían cuatro jóvenes visiblemente alcoholizados, en el otro, una mujer y dos niños. No pudo evitar pensar en su esposa Suly y sus dos hijos Alan y Eduardo. Corrió a ese auto, pues a pesar de la lluvia tan pertinaz el motor comenzaba a incendiarse. Con desesperación trato de abrir la puerta...

 – ¡Señor, señor, por favor ayúdenos, salve a mis hijos!

Imploro la mujer al uniformado, este,  hacia todo lo posible por abrir esa puerta, pero con todos esos fierros retorcidos no seria una tarea fácil. El  humo y las llamas se hicieron más grandes. Una mujer gritaba mientras, Fernando desesperado con todas sus fuerzas jalaba aquella portezuela, se sentía impotente. Un hombre apareció de la nada y comenzó a ayudar. Con los rostros empapados solo se miraron a los ojos y se agradecieron mutuamente asintiendo afirmativamente.  

Por fin la portezuela cedió… con mucho cuidado bajaron a la mujer. A unos metros la recostaron sobre el pasto

 – ¡Mis hijos, por favor, mis hijos!—suplicaba desesperada.
Fernando indico a su “compañero” que se quedara con la mujer y que tratara de tranquilizarla, mientras, el traería a los niños. El  fuego avanzaba rápidamente y el olor a gasolina era cada vez más fuerte. Sumamente alterado se metió al vehículo y destrabo el cinturón de seguridad que sujetaba a un niño de unos 16 años  – ¡Que bueno que usaron el cinturón! – pensó el oficial al momento de cargarlo en sus brazos pues el niño estaba  inconsciente. Su madre lo abrazo con mucho nerviosismo. Solo faltaba un menor de doce años. El auto ya estaba completamente en llamas. Era imposible tratar de acercarse a más de tres metros. 

El calor del fuego casi quemaba el rostro de Fernando.

Un  grito desgarrador del niño, surgió dentro del auto…  el  recuerdo de tener un hijo casi de la misma edad fue suficiente…
 La adrenalina llego al máximo límite.

Sin dudarlo, el “oficial de transito” esta noche lluviosa, visitara el infierno.

Fernando cruzo la barrera del fuego y entro por el infante. Le tomo por los hombros y lo llevo junto a su madre.
El auto continúo consumiéndose.

 La lluvia arrecio. Un trueno ilumino aquella escena. A lo lejos se escucharon las “sirenas” de los servicios  médicos de emergencia…
 Un "servidor publico" se dio un respiro bajo la tormenta en la obscuridad de la noche...

Una sirena abruptamente interrumpió el sueño de Suly, esta, le saco de una pesadilla de la cual no recuerda nada. Con sudor en la frente y la respiración agitada pensó en Fernando, allí, recostada, en la soledad de su habitación – ¡Cuídalo Dios mío, por favor, cuídalo!—mientras el sonido de esa sirena se hiso mas fuerte.

Se levanto y bajo las escaleras.  Dirijo sus pasos a la cocina.  Prepara un café y enciende un cigarrillo. Observa el reloj.  Son las 6.00 a.m.  De pronto, su mente recuerda esa pesadilla que hace unos momentos le hiciera sufrir…

Suly recuerda que estaba en un centro comercial,  momentáneamente descendió de su camioneta,  e indico a su pequeño Alan;
 – ¡Quédate aquí, no  tardo, por tu seguridad cerrare ventanas y seguros, por favor, no te muevas ni trates de salirte! — Le suplico a su hijo.

Cuando Suly regreso,  llamo su  atención ver una gran cantidad de personas alrededor de la camioneta,  esta,  tenia un vidrio roto…
--¿Señora, este vehículo es suyo? —Le pregunto un policía  mientras le impedía continuar con su camino.
-¡Si, si!— Contesto con nerviosismo.
--Lo siento pero su hijo murió de asfixia, tuvimos que romper un  vidrio… fue demasiado tarde…  lo siento.
--¡Noooooooooo!
July cayó de rodillas, con gritos desesperados imploraba al cielo por el alma de su hijo…

Tras beber un poco de café y dar una gran fumada al cigarrillo, Suly seca unas lágrimas en sus mejillas y lanza un gran suspiro…
--¡Fue un sueño, solo un sueño!

El llanto de su hijo Alan que venia bajando las escaleras, llamo su atención. El niño corrió directamente a los brazos de su madre.
--¡Cálmate Alan, cálmate! ¡Ya paso, ya paso! ¿Tuviste un mal sueño?
-- ¡Sñif, Sñif!  ¡Si mamaaa! ¡Buuuú! ¡Si mama!
--¿Que soñaste amor? ¡Dime! —Le dijo amorosamente Suly mientras lo sentó en sus piernas y secaba sus lágrimas.
--¡Sñif, sñif, soñé que, que, te ibas y me dejabas encerrado en la camioneta y rompía las ventanas porqué me estaba ahogando! ¡No me quiero morir! ¡No me dejes morir mamaaa!
Suly se quedo fría, no supo que decir.

¿Puede una madre y su hijo soñar casi lo mismo al mismo tiempo? 
¿Por que cuando un hijo sufre aun estando lejos, su madre sufre también? ¿Existe el sexto sentido?


Solo una medre conoce esa respuesta.


Lo cierto es que existe un vínculo entre ambos,   un día fue el cordón umbilical,  hoy es una cadena de apego invisible  e imposible de romper.


Suly adora a sus hijos, sabe que no es una excelente madre, sabe que tiene algunas fallas, pues no hay un manual para ser madre o padre, pero los ama con toda el alma.

Entiende que los hijos son prestados y que un día se irán de su lado.
Suly y Fernando  se esfuerzan al máximo por educar a ese par de niños que Dios puso en sus manos.

Ser padres no es una tarea fácil, pero, si se hace con amor bien vale la pena realizarla.

A Fernando no le importa arriesgar a veces su vida,  pues,  con amor lleva el sustento a su hogar.
 A Suly,  no le importan desvelos o esfuerzo alguno, siempre dará todo por sus hijos.

Suly y Fernando. Un hombre y una mujer, que quizás no sean perfectos, pero  el día que se casaron hicieron una promesa de amor...

“Caminar siempre juntos de la mano y hacer de este un mundo mejor”




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domingo, 4 de diciembre de 2011

Teodora regalo de dios

Centro medico, México distrito federal, enero 1972

--Mire señora tengo que ser honesto con usted, necesito sea fuerte, tiene cáncer en la matriz y en los ovarios.
-- Y eso es ¿grave?
--¿No sabe lo que es el cáncer?
--No, no lo se.
--Ok, mire, son células malignas que destruyen su cuerpo, realizaremos una operación, vamos a retirar la matriz y los ovarios, además de paso vamos a evaluar que no se encuentre (el cáncer) en sus huesos.
--Y si ya lo tengo en los huesos  ¿También me los van a quitar?

El doctor
 quiso sonreír por un instante, pero, ante la mezcla de duda e incertidumbre en la expresión de Teodora, comprendió que la pregunta fue por ignorancia hacia el tema.

-- No, eso no es posible, de ser el caso tendremos que seguir un tratamiento en el área de radiología.
--¿Y eso cuanto va tardar?
-- Esa pregunta no se la puedo contestar, sin embargo es, ur-gen-te su operación, la voy a programar para que la operen en  4 días, sin embargo, si le viene un sangrado intenso... que la traigan rapidísimo a urgencias, y otra cosa, como le dije al principio tengo que ser honesto con usted... no le quedan mas de 20 días de vida, lo siento…

De regreso a su casa Teodora no dejaba de pensar en las palabras del doctor… cáncer… ovarios… 20 días...

Sumida en sus pensamientos  llego la hora en que tendría que explicar la situación a su esposo Santiago; militar retirado que ahora tenía una frutería; “Las huertas”.  El negocio no daba para mucho, pues en realidad viva de su pensión, pero esté le mantenía ocupado, al llegar a casa fue directamente a hablar con el.

--Mira viejo, el doctor me dijo que tengo cáncer y que no me quedan mas de 20 días de vida, ¿Qué vamos a hacer?

Santiago se quedo helado; era la primera vez que no tendría nada que responder.

Esa noche, después de poner al tanto a sus hijos fueron a su habitación.  Recostados y abrazados lloraron en silencio durante un largo tiempo. No hubo palabra alguna. Sus lágrimas se confundieron y sus almas se fundieron en un beso salado y triste con sabor al adiós.

Cuatro días más tarde…


 Algunas horas después de la operación Teodora recibió la visita de un doctor, que, por la expresión  de su rostro, ella casi adivino sus palabras.

--¿Como se siente señora?
--Muy adolorida.
--Tengo que ser duro, honesto y directo, la operación fue un éxito, sin embargo, el cáncer se regó  más allá de su matriz y si bien no llego a los huesos, como le comente, se extendió más de lo que pensamos.
-- ¿Y eso que significa?-- interrumpió Teodora con gran incertidumbre.
--Significa que le quedan máximo 2 meses de vida, a partir de hoy entrara a un tratamiento en el área de radiología, por el momento no le puedo dar mas expectativas.

El medico dio media vuelta y se retiro. En seguida entro Santiago. Estaba enterado de la situación. Miro a su esposa, la tomo de la mano,  con todo el amor que le fue posible le dijo;

 -- Se fuerte, tienes que vivir.

A pesar de entender la cruda realidad, esta vez, no hubo lágrimas, solo asintieron con sus cabezas y fuertemente estrecharon sus manos. Con la fortaleza de ambos sellaron ese pacto de vida…

Con férrea disciplina y constancia, quimioterapias, unas ganas enormes de vivir, más una fuerza de voluntad a prueba de fuego; Teodora se aferro a la vida y venció a su enemigo “El cáncer”.


El centro medico, a través de un grupo de doctores, la dio de alta el 16 de junio de 1976.

Conforme transcurrió su vida, salió victoriosa de todas y cada una de las batallas que la vida le fue presentado; una por una, siempre salió avante. Vio casarse a sus siete hijos. Conoció a sus trece nietos, mas ocho bisnietos. Su hijo Juan falleció en un trágico accidente automovilístico en el año de1978.  Ella se hiso cargo de su viuda y sus tres hijos. Santiago, su esposo, murió en el año 1982.

A partir de entonces fue ejemplo de dedicación, bondad y abnegación para toda la familia.

 Todo esto lo se, por que todo ese camino, lo recorrí de la mano junto a ella.

Se reunió con Dios el día de su cumpleaños; el primero de abril de 2006, pienso yo que ese fue su regalo.

Simplemente su corazón dejo de latir.

 En la tranquilidad de su casa, cerro sus ojos e inicio su nuevo camino…

En su habitación, mi abuelita estaba acostada, estábamos con ella; mis tías, mi prima rocio, mi madre, un cura y yo. 

 El silencio lo rompió el padre.

--Estamos aquí reunidos para decir adiós a una gran mujer, una mujer que supo ser madre, amiga, esposa y fortaleza de esta familia. Una mujer, que, hoy tiene que cumplir con la ley de la vida.  Devuelve su cuerpo a la tierra; por que polvo somos y en polvo nos convertiremos, mas su alma ya esta con Dios nuestro señor. "Que descanse en paz nuestra hermana Teodora Moreno Peregrino"

El representante de Dios comenzó a rezar en voz baja mientras comenzó  a aplicarle los santos óleos.


Llanto y tristeza era lo único que se observaba en toda su casa.

Cuando llego el personal de la funeraria, pase a su habitación con mi esposa y mis hijos; les explique a ellos (mi familia) que este era el momento del último adiós. Mi abuelita se iría para siempre.



Este era un sueño del que no despertaría más.


De rodillas acaricie su cabeza, la tome de la mano, bese su frente y le dije adiós…Hasta siempre madre mía.

Nunca he visitado su sepulcro ni creo que lo visitare. Siempre la disfrute tanto en vida, la respete y todo el tiempo le demostré mi cariño.

 A veces sueño con ella como si reviviéramos un día cualquiera.


Se que las personas mueren cuando las olvidamos.


Tengo la certeza de que nunca olvidare a quien fue para mi luz en la obscuridad, apoyo incondicional, y sobretodo, la mujer que me llevo de la mano la mayor parte de mi vida.

 “Dios te bendiga, abuelita teodorita en donde quiera que estés”.


miércoles, 26 de octubre de 2011

Los ojos del alma.

Nada es verdad y nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira.

Así  reza el dicho popular que hace alusión a la manera de ver las cosas  ya sea de forma positiva o negativa. Todo es  de acuerdo a como percibimos  el entorno  ó como hemos vivido, es así que nos hacemos una visón de lo que es la vida.  Observamos violencia, guerras, hambre ó fortuna, prosperidad y armonía. Como dije al principio todo depende del cristal con que se mira, sin embargo…

¿Cómo “ve” las cosas un ciego?

El calor de la tarde inunda el andén de transbordo del sistema de transporte colectivo “metro”. Un rio de personas se mueve impresionantemente hacia una misma dirección. Yo, como si fuera el hermano mayor, siempre viajo al final del contingente, así,  siempre  me doy cuenta  si  algo raro  esta sucediendo.  A unos diez metros de mi, observo que  las personas hacen un hueco, como si evitaran un bache. La experiencia me dice, agua en el piso ó vomito.

Al llegar súbitamente me detuve y  un joven se estrello literalmente en mi espalda pues es enorme la cantidad de gente que desea moverse. Es un momento caótico pues todos quieren salir rapidísimo.

Nunca imagine ver fue a una persona que no se podía levantar y mas aun, que nadie le ayudara. Debó aclarar que antes de llegar, cuando menos unas 150 personas pasaron junto a el y nadie, ab-so-lu-ta-men-te nadie le extendió la mano a aquel infortunado hombre.

Las personas seguían pasado, pues así como llega un convoy del metro, cada tres minutos, llega el otro. Yo  creo que esa es la razón por la que el rio humano se mueve con tanta rapidez.

 “Camarón  que se duerme se lo lleva la corriente” o como quien dice, si te caes, haber quien te levanta.

El hombre, en el suelo, estaba como un bebe gateando. Con sus manos buscaba “algo”. En ese instante me di cuenta de que era un ciego y que buscaba su bastón.
Vi un gran trozo metálico , corrí hacia el y lo levante...
--¡Señor aquí esta su bastón!—Lleve mi mano derecha  a la suya y le ayude a levantarse.
--¡Gracias joven! – Contesto al mismo tiempo que dibujo  una sonrisa en su rostro – ¡muchas gracias!--
--¿hacia donde se dirige?--
--voy al transbordo de Garibaldi con dirección a constitución de 1917--
--yo voy para allá, si gusta le acompaño--
-- pues muchísimas gracias—
Le ofrecí mi hombro izquierdo, puso su mano sobre el, doblo y guardo su bastón mientras comenzamos a caminar.
--¿Ya de regreso de la chamba?—inicio mi acompañante la conversación.
--No, lo que pasa es que voy a la estación “salto del agua”, como me dedico a la reparación de teléfonos celulares voy por unas refacciones--
--¡ah que interesante!--
--¿y usted?— Pregunte con gran interés, pues nunca antes me había hecho este cuestionamiento; ¿Qué hace un invidente, solo, en hora pico en el metro?
--vengo del trabajo y--
--¡empiezan escalones!— interrumpí nuestra conversación, pues cuando caminas con un  invidente, el confía  100% en ti, entonces tienes que describir todo lo que va sucediendo en el camino, escalones, banquetas, subidas y bajadas etc.

 Muy amable, como te decía, vengo del trabajo y voy por mi esposa, también es invidente.  Ella trabaja en una clínica de la columna, yo canto en los vagones del metro, comienzo desde temprano, yo canto en el metro desde que lo inauguraron, allá por el año1969. Me acuerdo que de pronto, cuando sentía, ya tenia dos policías encima. Me llevaban a la delegación, esa, esa no era la bronca, el problema era cuando me soltaban, no sabia donde estaba y eso me llenaba de rabia, recientemente había vivido los sucesos del  68 y me sentía muy frustrado. Sentía coraje hacia los policías, suspiro hondamente y continuo, viva en un edificio de Tlaltelolco con otros 3 compañeros también ciegos. Recuerdo que yo era muy un joven. Aquella noche del miercoles  2 de octubre de  1968, despues de una manifestacion estudiantil,  escuchamos tronidos, al principio pensamos que eran  cohetes, pero al escuchar detenidamente, oímos  gritos y  lamentos. Sabíamos que algo no estaba bien. Fueron horas de incertidumbre. De pronto, escuchamos como a patadas reventaron la puerta de nuestro humilde departamento, mis tres amigos y yo (todos invidentes) estábamos sentados en la mesa y nos sobresaltamos, aquellos  que irrumpieron en  nuestro hogar en la obsciridad  nos comenzaron a patear  y a golpear salvajemente por unos minutos hasta que uno de los hombres grito.
--¡Comandante, comandante son ciegos!--
--¡Cállate pendejo, ya me di cuenta!-- En ese instante nos dejaron de pegar.
 ¡llévatelos a la plaza como a los demás!
Desde un cuarto piso nos bajaron a golpes. Nos aventaron por las escaleras, sufrimos mucha desesperación de no podernos levantar  y cuando lo intentábamos nos empujaban, nos pegaban. Esos recuerdos aun me llenan de incertidumbre y rabia. Cuando terminaron las escaleras a empujones  llegamos a la plaza y se escuchaban más balazos combinados con gritos de desesperación. El olor a sangre era muy perceptible. Yo creo que ese es el olor de la muerte. Mis compañeros y yo nos abrasamos por que escuchamos...

 --¡Ahora si ya se los cargo la chingada!--

Unos disparos, unos lamentos y mas sangre, pero ahora entre nosotros.

Caímos todos abrazados, yo sentí un golpe en un brazo, un calor intenso, sin embargo jamás perdí el conocimiento. Por  miedo trate de no moverme y no hacer ruido. Por un momento pensé que mis compañeros hacían lo mismo.

 Conforme pasaron las horas, los balazos cesaron.

 Los  gritos y lamentos anunciaron el nuevo día.

 Las horas transcurrieron lentamente.Con un dolor intenso en mi brazo grite a mis compañeros, pero fue inútil. Todos habían muerto instantáneamente.  Trataba de levantarme y solo sentía sangre sobre sus cuerpos. Cuerpos fríos y sangre. Trate de levantarme y  resbale muchas veces, aun así logre ponerme en pie...

Desde entonces cada vez que me caigo no dejo de pensar en eso. Se que cada vez que caiga me he de levantar. Pocas veces encuentro una mano amiga, ya me acostumbre y soy positivo. Se que siempre he de salir adelante y que cada día es un regalo pues aun estoy vivo. A pesar de haber tanta gente a mí alrededor,  a veces me siento muy solo. El hecho de que yo no las vea, no quiere decir que no estén.  Los que si ven, nunca me ven, me ignoran. Ellos si que están ciegos. Ellos no valoran el regalo que Dios les dio...

Hubo unos segundos de gran silencio al ternino de su relato, yo tenia seca la boca por lo que habia escuchado

Me quede mudo, atónito, perplejo.

Después de saber como había vivido ese ser humano me hizo sentir afortunado pues mi vida literalmente comparada con la suya era vivir sobre nubes de colores.

--Bueno, yo aquí me bajo, quizás en otra ocasión nos “veamos”-- Le dije con un nudo en la garganta.
-- Que le vaya bien, y si, “Ya vera que, pronto, nos volveros a ver”—  Me dijo con una gran sonrisa en su rostro.

Baje del vagón sin dejar de observar a ese hombre. Creo que tendría 60 años. Era muy delgado, tenia zapatos tipo industrial, jeans, camisa de algodón a cuadros y un suéter café.  Muy bien peinado hacia atrás con gel, por supuesto lentes negros, la cabeza siempre en alto y “la mirada al frente”.
Tenia varias cicatrices en el rostro, pienso que eran  navajazos, por un momento pensé, que, tal vez, en mas alguna ocasión le intentaron asaltar y tuvo que defender su vida, pues en verdad eran varias las marcas en su faz.

Entonces pensé en las cicatrices del alma. Las que no se ven, pero son las que mas duelen.

¿Cuanto dolor es capaz de soportar el ser humano? ¿No es suficiente con estar ciego como para todavía sufrir más?

¿Cuándo nos volvimos insensibles ante el dolor ajeno? ¿Por que a veces escuchamos que en “x” lugar encontraron 40 muertos y no sentimos el más mínimo asombro?

Se que no se extraña lo que no se tiene y que no valoramos lo que tenemos, hasta que lo perdemos.

Hoy “veo” las cosas de otra forma.

 Aprendí  que los ojos del alma nos pueden dar un panorama muy distinto de lo que en realidad podemos apreciar.

 Nada es verdad y nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira.

Hay personas que aun viendo les gusta vivir en la obscuridad...

Yo por mi cuenta, veo la vida, simplemente, maravillosa.