martes, 24 de mayo de 2011

Somos heroes.


Somos héroes.

 Después de un arduo  día de trabajo, por fin llegamos a casa. Como nos fue imposible comer durante el día, planeamos (en familia) cenar un aromático pollo a la leña.  Desde que lo compre mis sentidos se alteraron.  Parecía lobo inquieto. Mi único deseo era lanzarme sobre el y destrozarlo con mis filosos colmillos.  Mi esposa me decía --¡Atrás, atrás, quieto, shuu! ---No, mas bien me dijo --¡Espérate, ahorita llegando a la casa comemos!-- 

 Lo que pasa es que ese olor a especias, leña y pollo calientito me vuelven loco e instantáneamente activan  mi obscuro lado animal, ¡Auauaauuuuuuuuuú!  

Un gran plato con arroz y una pierna con muslo dieron fin a la vigila. Ajos, cebollas, jitomates y chiles de árbol asados en comal, fueron directamente al molcajete y se convirtieron en  una salsa martajada. Tortillas hechas a mano y una gaseosa redondearon aquel festín. 

Como era de esperase aquella comilona me cayo de peso. Agradecí a Dios por los sagrados alimentos, le di las gracias a mi esposa por las atenciones durante la cena e inmediatamente me fui a dormir.

Me puse un pijama de franela, bueno, solo el pantalón, porque con este calor  de primavera  a veces pienso que amaneceré en una esquina en el interior de un bote de tamales.  A pesar de la alta temperatura (nocturna) no me puedo dormir si no tengo encima un cobertor grueso. Mi esposa de plano pone tierra de por medio.  Se aparta de mí. Simplemente deja que me cocine en mis propios jugos. Algunas ocasiones la humedad de mi almohada me despierta, pero  solo es momentáneo, pues le doy la vuelta y listo.
 Como sea,  así con el mareo de la abundante cena, caí en cama y envuelto en mi cobertor comencé a soñar.

 A veces sueño que alguien intenta dañar a mi familia. Son sueños violentos al estilo de las películas de acción de Bruce Willis  o Arnold Schwarzenegger, pero en este caso, el actor estrella soy yo ¿Cuál es la misión?  Salvar al mundo y de paso a mi familia.

El sueño de esta noche fue así…


 Estaba en un callejón obscuro, las balas de mis armas se habían terminado, detrás de un contenedor de basura con mi humanidad trataba de proteger a mi  familia. Mi respiración era agitada, tenia la adrenalina al máximo nivel. Sabía que era el momento de la lucha cuerpo a cuerpo contra pandilleros de la mara salva trucha. Exhalando un enorme grito de guerra y empuñando una gran espada (tipo conán el bárbaro) me lanzo sobre los facinerosos. Son  unos 20 o 30. Golpes, patadas, sangre, llaves de lucha libre y uno que otro hueso roto de mis enemigos, es la escena durante algunos minutos. De pronto... el filo de un puñal  atraviesa mi pecho. Hace que todo se detenga por un momento. Con los ojos descomunalmente abiertos veo como ese golpe fatal disminuye mi fortaleza. De rodillas y sangrando por la boca, intento sacarlo de mi cuerpo pero es inútil. Las fuerzas se me agotan y la vida se me escapa. Los gritos desesperados de mi familia me hacen voltear. Los asesinan con lujo de violencia y no puedo hacer nada. Con las manos en el pecho intento levantarme, sin embargo, una puñalada mas (ahora por la espalda) detiene mis intenciones de ayudarlos. Caigo al suelo, herido de muerte, lleno de rabia e impotencia de no poder hacer nada más por los míos…

¡Nooooooooooooooooooooo!
Sobresaltado, con sudor en mi frente, abrí los ojos.

Aun con la respiración agitada fui por un vaso de agua a la cocina y lo bebí de un sorbo. Con una toalla limpie el sudor de mi cuerpo. Un poco mas tranquilo de vuelta en la cama, noté que la ventana estaba abierta, pues la suave brisa refrescaba mi torso desnudo.

 Por un minuto vi la luna a través de las nubes…

A la luz de la luna, uní mis manos detrás de mi nuca y las use de almohada. Mi esposa giro su cuerpo y tiernamente me abraso. Lo suave de su respirar y el aroma natural de su cuerpo convirtió aquello en un momento erótico y sensual. Besé repetidamente su frente y acariciando su cuerpo me quede dormido. Mas tarde... comencé a soñar una nueva película...  solo que ahora es para adultos y no se las puedo contar...

A veces me gustaría tener súper- poderes, como por ejemplo, un campo de fuerza invisible y este cubriera a mi familia para que nada ni nadie les pueda hacer daño, pero esto no es así.

La delincuencia y la violencia que se vive es increíble y aun así todos los días tenemos que salir a vivir o mas bien a tratar de sobre-vivir.

Un poder que si tengo es el de difundir un mensaje que sea capaz de transformar la  sociedad desde dentro de un hogar, para que los que somos padres, eduquemos a nuestros hijos con valores tan fuertes que los haga crecer tanto como quieran, volar tan alto como puedan  y así vivan libres de temores e incertidumbres. 
Quisiera  que, ellos, los jóvenes, se conviertan en hombres y mujeres responsables, libres e independientes, por que estoy convencido de que un ser humano bien educado es un delincuente menos en las calles. 

Lo que si puedo hacer es decir tan fuerte como mi voz me lo permite...
        “Dios mío cuídanos a todos y líbranos del mal”
Se que todos, hombres y mujeres no somos héroes, pero al final de nuestra película, pase lo que pase, siempre saldremos victoriosos.
No importa el precio que tengamos que pagar.


Por nuestros hijos siempre daremos todo.


Algunas veces, un poco mas.

viernes, 20 de mayo de 2011

El y Ella … Diario de un amor




Un hombre  y una mujer unidos por la casualidad.

La gran ciudad es el mudo testigo de su amor..

 Ella, no se atreve a revelar su pasado, lo hace solo  por querer darse una segunda oportunidad de amar.
 El, desde el primer instante, se enamora perdidamente y quisiera estar a cada segundo al lado de ella, es ese amor que siente por ella, que le hace estar escribiendo cartas, cartas que hacen crecer mas ese sentimiento puro y sano llamado amor...


Ocaso.
Después de soñar muchas noches contigo me pregunto; ¿Como has estado? Trato de imaginar  como es un día en tu vida, ¿Como fue tu niñez?  Si ahora eres hermosa, ¿Como eras a los 16?  
La última vez que nos despedimos, cuando platicábamos en el crucero, estabas de perfil y el sol  bañaba tu piel, esta, parecía resplandecer, tus ojos, por la luz tan intensa, se veían tan claros y profundos, tu cabello parecía de oro.
Al no poder  olvidar esa imagen tan bella,  invente en mi mente un lugar especial  que me gusta visitar de vez en cuando.  Regularmente cuando estoy muy contento. Solo así puedo entrar en el. El cielo es un eterno ocaso en el que se refleja  un lago. El bosque tiene jardines multicolor, así entonces, están allí las  flores mas hermosas que jamás he visto. Es en ese lugar  te puedo encontrar.  Y allí estas, sentada bajo un gran roble de el que caen hojas como en el otoño. A veces recoges algunas con tus manos y las hueles.  Estás contenta. Tu mirada es soñadora y una gran sonrisa ilumina tu rostro. Te admiro por tiempos prolongados.
Siempre salgo de ese lugar mas contento que al principio.

 Te doy las gracias por esos momentos mágicos que hemos vivido juntos.

La noche

 Anoche desperté con la sensación de estar mirando tus ojos y una sonrisa se dibujo en mi rostro. Empecé a imaginar que te veía en tu habitación.  Tu piel era iluminada por la luz de la luna.  A través de tus ventanas vi esplendor de la noche. De pronto, volteaste, como si ahora sintieras una mirada. Contemple tu figura unos momentos. Tus labios entreabiertos me invitaron a besarlos. Así lo hice.  Fue un suave y cálido beso. Aun dormida dibujaste una sonrisa  ¿Acaso soñarías conmigo?  No se. En verdad no lo se. En mi mente me despedí de ti  --Hasta luego hermosa, hasta luego--  La nostalgia de dejarte sola, y de estarlo yo también, invadió mi ser.  Una lágrima recorrió mi rostro. Trague saliva y ahogue mi llanto.

 En la obscuridad de la noche, solitario en mi cama, puse mis pensamientos en calma. Mirando fijamente el techo encendí un cigarrillo. Comencé a fumar.  Pensé que muy pronto nos volveremos a ver.
Mientras tanto, gracias por esos momentos maravillosos, caricias interminables y besos que nunca olvidare.

 Dios te bendiga  en donde quiera que estés.

                                       El día
Camino entre un mar de gente y busco tu mirada. Me prometí a mi mismo estar feliz cuando evocara tu recuerdo, sin embargo a veces la melancolía inunda mis días y también mi alma. Estas ansias locas de estar contigo me matan poco a poco.  Anhelo el aroma de tu piel, tu hermosa sonrisa, el calor de tu cuerpo. Quisiera estar en este momento amándote.  Mirar tus ojos mientras hacemos el amor.  El no verte por largo tiempo me inquieta. Algunos contratiempos y cosas de la vida me lo han impedido. Te pido por favor paciencia. Eres un ser maravilloso. Le agradezco a la vida el haberte conocido.  Tengo por ti un amor sumamente especial.

 Te busco entre la gente, como quien perdió a un niño. Te busco con gran incertidumbre y esperanza, esa loca combinación de sentimientos aderezados con amor.  Algo en mi interior me dice que pronto te podré ver.  No olvido tu forma de besar, ni lo dulce de tu voz cuando al oído me dices: ¡Te amo!

 Últimamente he soñado mucho contigo. Sueño que hacemos ese viaje que nos prometimos. Mientras tenga vida se que un día lo haremos.

 Camino entre la gente. Busco tu mirada. Mientras suspiro hondamente, mi mirada se pierde entre la gente. Jamás encuentro nada.
Te extraño.

----------------------------------------------------------------

                         "Ella"

                         El amanecer
Suena el despertador. Son las seis de la mañana. Ella con gran pesar se levanta.  Frotando sus ojos se dirige al patio.  Enciende el calentador. Regresa a la cocina y pone a calentar el café. Suspira mientras su mirada esta perdida. Una vocecita la saca de sus pensamiento  --¿Oye mami, no quiero ir a la escuela?--  Ella, sin voltear le dice  --¡Cállate, despierta a tu hermano y métanse a bañar!

En una taza sirve un poco de café, da un sorbo y vuelve a suspirar.

Una mujer y dos niños, corriendo van  rumbo a la escuela -- ¿Mami, ya me canse, por que no nos vamos en micro?-- Ella voltea con el ceño fruncido y la mirada penetrante. Observa fijamente a su hijo.  La ternura en un niño de 6 años finalmente rompe la ira de una mujer que no contesta nada.  Continúan su loco andar. Seis calles mas tarde dos grandes puertas anuncian el fin del camino  --¿Mami, hoy tampoco nos vas a dar dinero para gastar?--- Dice la pequeñita a su madre. Ella se estremece. Rápidamente da la vuelta para que sus hijos no la vean llorar.

                             La mañana
 En un parque, con la respiración agitada (ella), voltea hacia todas partes hasta que encuentra lo que busca.  Con lentitud como acechando una presa dirige sus pasos hacia un señor que lee el periódico. Se sienta junto a el. Le sonríe. Con voz sexi le dice  --¿Me prestas tu periódico amor?--  El hombre casi automáticamente se lo entrega sin dejar de mirar sus ojos, que por cierto le parecen hermosos.  Aun con la boca abierta otra pregunta llega a sus oídos --¿Y si mejor me lo regalas cariño?--  Aquel hombre, asintiendo con la cabeza, sin poder decir algo, observa que ella se aleja rápidamente.  El, totalmente inmóvil, mira el vaivén de sus caderas. Siente el impulso de ir tras ella, pero se queda paralizado.

En otro lugar del parque y un poco mas tranquila empieza a leer la sección de clasificados. Sus negros ojos, inquietos, van de un lado a otro mientras cambia de página. Sus pasos se encaminan nuevamente a la escuela, pues se acerca la hora de la salida.

                                   La tarde
Mientras  sirve de comer a sus hijos, su mente esta en otra parte.  Esta confundida.  Recuerda que se alejo de su esposo Ricardo, el, era sumamente celoso, agresivo y posesivo. Prácticamente  tuvo que escapar de el. Le oculto que estaba embarazada. Tiene casi el mismo tiempo de embarazo que de vivir sola. Dos meses.  Lo que paso es que ya no aguanto más los malos tratos de Ricardo.  Sus celos e infidelidades. Golpizas, groserías y además borracheras.  Allá en Monterrey tenia  casa y coche. Sus hijos estudiaban en escuelas privadas, incluso ella asistía tres veces por semana al gimnasio.  Pero siempre era lo mismo, las ofensas de Ricardo  le lastimaban el alma;   --- ¡Mira cabrona, ni de tragar sabes hacer pendeja!  ¡Calla a ese pinche chamaco ya me tiene hasta la madre!  ¡Parece que estas muerta idiota, ni si quiera sabes hacer el amor!
La voz de su hijo la trae de vuelta a la realidad.

--¿Mama me das mas sopa por favor?  Dijo inquieto el pequeño.
 --Si  y coman bien por que voy a tener que salir.
--
¿Otra vez? ¿Y a que hora regresaras?   Pregunto su hija mientras una pequeña lagrima broto de sus ojos.
--No se tarde, muy tarde tal vez.

En el interior del metro, ella espera la llegada del convoy.  Mientras recuerda que es ahí donde conoció a El, su nuevo amor.  Aquel día en el interior del vagón sus ojos intercambiaron miradas y se sonrieron mutuamente.  Al llegar a la terminal Taxqueña, volvieron encontrarse en el paradero y abordaron un micro que decía Xochimilco. En el camino continuaron con el coqueteo y finalmente comenzaron a charlar.  Así, con sus actos y  acciones comenzaron a escribir, esta, su historia de amor. Ella ocultando gran parte de su pasado. El al contrario, desnudó por completo su ser.

Mientras viaja en el metro del interior de su bolso saca una carta de El, misma que lee una y otra vez. Conmovida hasta el llanto, seca lágrimas de amargura de su rostro, rompe el papel y lo arroja por la ventana. Sabe que en cada trozo que vuela por el aire se va un sueño, una ilusión, un pedazo de alma y de su corazón.

                                 La obscuridad

A medida que se acerca a su destino  sus pasos se vuelven más cortos y su respiración se agita. Un fuerte zumbido llega a sus oídos. Siente que su cabeza va a estallar.  Levanta la mirada y un letrero discreto anuncia que esta en el lugar correcto.

 Clínica de interrupción del embarazo

Traga saliva.  Con pasos firmes se anima a entrar. En la recepción se registra.
 --Tengo una cita hoy a las 16:00 con el Dr. Gómez.
Mientras  la recepcionista checa unos datos y hace unas preguntas su mente divaga. La voz de la recepcionista la trae a la realidad.
 --¡Oiga, oiga! ¡Pase por aquí!
Mientras  la chica del mostrador avanza por un pasillo, Ella la sigue, arrastrando los pies y con pasos cortos. La recepcionista abre una puerta y  le indica.
 --- ¡Póngase esta bata y deje su ropa aquí!
Mientras se quita la ropa, siente ganas de llorar. Ahoga su llanto y busca fortaleza en su interior.  Esa habitación además de oler a humedad, huele a miedo.  Sabe que es la antesala de la muerte. La de su hijo. El fruto de una golpiza que le diera Ricardo. El resultado de una violación.

Ve una silla. Toma asiento. Cabizbaja espera.

El doctor Gómez abre la puerta.  Sobresaltada ella lo observa.
 --¿Todo listo, señora? ¿Llenó el formato color rosa?
Sin contestar nada, sube automáticamente a una camilla, esta, es conducida por un angosto pasillo.  Avanzan con rapidez.  Una enfermera envía mensajes de texto, mientras no deja de sonreír.
Al llegar a la sala de operaciones la enfermera dice:
 --Recuéstate de lado, vas asentir un piquete y algo de frió.
--¿Frio? ¿frio? ¿Después de aguantar, golpes, mentadas de madre y hambre, una enfermera me dice que voy a sentir frió?--  Con gran enojo fue lo último que pensó antes de perder el conocimiento a causa de la anestesia.

El rencor hacia un hombre y la desesperación de una mujer escoltaron el alma de niño de vuelta con el creador, que, con sus brazos abiertos lo recibió y con su infinito amor llenó de paz y tranquilidad su ser.

Al abrigo de la noche Ellacamina rumbo a casa, sintiendo un hueco en el estomago, pero con un vacío mas grande en su alma.

Solos en casa, dos niños abrasados lloran por que su madre aun no ha regresado.

El en su cama, fumando un cigarrillo, sueña con volver a tenerla entre sus brazos.

 Ella sabe que termino la obscuridad, anhela que amanezca, para que a la luz de un nuevo día pueda comenzar de nuevo a vivir




   





lunes, 16 de mayo de 2011

La Bikina

Recuerdo que durante mi niñez tuve que compartir muchas cosas con mis tres hermanos; Jesús, el mayor, era el primero en estrenar, después Mario, luego yo (Enrique) y al ultimo Gerardo. Pobre de el todo llegaba a sus manos en condiciones de “mejor tírenlo ya”. Compartimos cualquier cantidad de objetos personales que se pudieran heredar: cama, tenis, suéteres, pantalones, chamarras, ropa interior, etc.

 Cuando llego el momento de ingresar a la secundaria,  yo con ansias esperaba, de parte de Mario, un portafolio marca “samsonite”. Era de color gris claro,   de un material similar al plástico  sumamente duro y resistente. A pesar de estar todo raspado y tener quemaduras de cigarro para mí era lo máximo.

¡Que felicidad ir a la secundaria!

 Escribir todo con mayúsculas. No eres niño, no eres joven. Crees ser adulto, mejor dicho, quieres ser adulto, sin embargo  aun no comienza la pubertad.

Para esta nueva aventura, quería comprar unos anteojos transparentes y parecer todo un ejecutivo, aunque con agujeros en los zapatos, el pantalón re-cosido por todas partes, el suéter roto y desde luego el portafolios.

Como fuera, me sentía muy importante.

Para algunas cosas no teníamos que esperar tanto para poderlas compartir,  este fue el caso de una flauta.

 En la educación media superior coincidí con mis hermanos; Mario y Teresa.  Así,  según nuestro horario nos turnaríamos este instrumento.

La clase de música la tendría  los martes y jueves, después del receso,  impartida por el profesor Hugo Pedro Grassie Galván. Un hombre de unos 38 años, delgado, sumamente blanco, ojos negros y rasgos faciales casi femeninos, 1.85 mts, labios siempre rojos que resaltaban una radiante sonrisa, además,  siempre vestía un pantalón negro, camisa blanca y zapatos negros. Simplemente… im-pe-ca-ble.

La primera vez que vi un cuaderno pautado pensé  --¿Para qué es esto? ¿Aquí como  voy a escribir ?--  Las incógnitas pronto se despejarían…
 Así por fin llego el día de la primera clase, con mi flauta en la mano, el cuaderno bajo el brazo y las dudas  por resolver, mis compañeros y yo, nos dirigimos al salón de música.


 Al llegar observe seis hileras de bancas y   cada una de estas  tenia un numero, el maestro nos indico que según el numero de lista ese seria nuestro lugar. Una vez en instalados, con una voz recia pero aterciopelada se presento así mismo;


 Mi nombre es Hugo Pedro Grassie Galván,  voy a impartir la clase de música por favor guarden silencio y escuchen…


Se levanto de su escritorio, camino  hacia  el piano que se encontraba en una esquina del aula, levanto la tapa que cubre el teclado y comenzó a tocar. De la expectación pasamos a la tranquilidad, al asombro y luego al éxtasis.
 Con una ejecución impecable de la sonata “claro de luna” de Beethoven, este peculiar hombre, se gano nuestra admiración y sobre todo el respeto. Fue el único maestro que jamás se le puso apodo alguno. Además, su método de enseñanza era a prueba de tontos, es decir, no existió alumno que no aprendiera. El nos introdujo al maravilloso mundo de la música; Do, re, mi, fa, sol, la, si. Según nos dijo, las notas, son el a, b, c, de la música, así de sencillo. Fácilmente  nos enseño a leer y a escribir las partituras musicales;  ahora sabía como usar el cuaderno.

Cada que nos enseñaba una nueva canción  nos  daba una breve explicación de la misma; autor, lugar y año, además de ejecutarla antes de que nosotros la aprendiéramos. Creo que así aumentaba el interés en nosotros.

Una pieza que se convirtió en una de mis favoritas fue “La Bikina”…

Según nos conto, en una soleada tarde de playa en Acapulco, el compositor mexicano “Rubén Fuentes”  paseaba su mirada entre las bañistas de apretados bikinis. El sol rayaba el todo lo alto, a su lado, su hijo Alejandro y a escasos metros su entonces esposa, la actriz “Martha Roth”. Ansiaba el compositor tomar algo refrescante, pero recibía un arsenal de preguntas de su heredero. Transcurría el año 1964 y era la primera vez que su hijo veía el mar y sus pies gozaban de la cálida arena.
El menor, acostumbrado siempre a ver a las mujeres de vestidos largos, observó a estas, en diminutos trajes y le preguntó a su padre porqué llevaban tan poca ropa, este, le explicó que iban con un traje  llamado “bikini”, pero el niño le comentó que tratándose de mujeres debía llamarse “Bikina”. El cadencioso paso de una mujer de la que Fuentes no le desprendió la vista y el nombre que le dio su hijo dieron pie a una de las más hermosas canciones: “La Bikina”…

Otra versión indica que “La Bikina” está inspirada en una leyenda de la época de los Cristeros, que supuestamente ocurre en el Estado de Jalisco, en un pueblo encerrado entre Los Altos.

 “En una noche de tormenta, cruzó por el espacio un lucero luminoso, que fue a chocar contra la cima de un monte, un campesino que había seguido la trayectoria del meteoro, corrió hasta donde supuestamente se había estrellado y cuál fue su sorpresa al ver que en el lugar se hallaba una recién nacida abandonada a su suerte.
El indígena la recogió y la llevó a su choza, su mujer la atendió cariñosamente, inclusive la amamantó, ya que acaba de ser madre apenas hacía dos meses. Pasaron los días y el campesino fue a contar al Padre lo que había ocurrido, pues quería un consejo para resolver qué hacer con la pequeñita, inclusive tenía miedo de que lo acusaran de robo o algo parecido.
El sacerdote decidió anunciar el hecho por si alguien sabía sobre los padres de la niña, pero no hubo respuesta alguna, en vista de lo cual, la depositó en un convento cercano con las madres Carmelitas.
La niña creció entre las monjas y cada día sus ojos azules resaltaban más ante la negrura de su cabellera, se iba tornando de una extraña belleza, le habían bautizado con el nombre de Carmen y se dedicaba a las labores propias del lugar, pasó el tiempo y un día la paz del apacible convento se vio alterada por un tiroteo feroz, las monjas corrían por los jardines y trataban de esconderse sin encontrar donde, de pronto cayó la superiora por un tiro en la cabeza cuando trataba de impedirles el paso.
Carmen, resultó el blanco de los hombres, que al verla se quedaron prendidos de su belleza, uno la tomó en vilo y la sacó del lugar y se la llevó. Era el capitán Humberto Ruiz. La chica estuvo inconsciente durante días, la fiebre hizo presa de ella, era su estado emocional lo que la tenía tan desgastada, encerrada 17 años, sin saber de la vida y de pronto había sido ultrajada, sin entender siquiera qué le había ocurrido, sólo sabía que prefería morir antes que seguir aquel martirio y como una defensa a la naturaleza, permanecía inerte.
Despertó por fin y lo primero que vio fueron los ojos de Ruiz, quien le devolvió una sonrisa al verla volver en sí, ella trató de incorporarse y él no se lo permitió, le trajo agua y con dulzura le limpió la frente con un pañuelo, así estuvieron por días, él amable, atento y servicial, no la tocaba mas que para acomodarle la almohada o para darle de comer y asearla un poco, no hubo el menor diálogo entre ellos, se diría que no existían las palabras, el intentó romper aquel silencio, pero parecía muda.
Pasaron 3 estaciones y llegó el invierno, el capitán la cargó y la llevó a otro lugar más acogedor, allí ante las llamas de una chimenea campestre, le besó las manos y llorando le pidió perdón, salió dejándola sola para siempre.
Carmen olvidó su nombre y todo lo relacionado con su persona, alguien le puso “La Bikina”, caminó por varios pueblos y haciendo trabajos domésticos se mantenía, ningún hombre podía acercársele, respondía como una fiera ante cualquier insinuación y se daba a respetar, pero intrigaba su soledad y su mutismo, el destino la puso nuevamente frente a Ruiz y en esta ocasión, ella le sonrió, no le dijo nada, pero aceptó caminar su mismo rumbo.
Vivió una noche de amor incomparable y ya para el amanecer salió del lugar subió a la montaña y como la última estrella de anochecer se perdió en el firmamento”...

Así con este tipo de enseñanzas maravillosas, Hugo Pedro Grassie Galván, transformo mi vida e hizo que naciera en mí una gran sensibilidad hacia la música,  que dicho sea de paso, me ha acompañado en muchos episodios de mi vida.

Todo esto lo viví con mis hermanos y hoy con cariño lo comparto contigo…

Treinta años después aun recuerdo a mi maestro “Hugo Pedro Grassie Galván”  lo hago con profunda admiración y absoluto respeto.

 Gracias por todo maestro, muchas gracias, en donde quiera que este usted.

Y por cierto…

A  “La Bikina”  la llevo grabada en un lugar  especial en mi corazón.







jueves, 5 de mayo de 2011

10 dias


10 días

 Alguna vez escuche que olvidar es una bendición. 
¿Cuantas veces los malos recuerdos nos agobian en algún momento de la vida?  Se que es cuando el animo lo traemos muy abajo, sin embargo a veces la mente se desconecta en automático para no hacernos sufrir, y borra toda información posible…

Tenía una gran afición por coleccionar discos de acetato ó vinil  pues en sociedad con mis primos Sergio y Rogelio armamos un equipo de sonido. La verdad es que inicialmente pretendíamos hacer tardeadas al estilo  “polimarchs”, sin embargo, terminamos como muchos, amenizando bodas, XV años, bautizos y a veces no sabíamos ni que celebraban.

Una vez, amenizando un bautizo, mas o menos como a las 2.30am,  un viejo loco no nos dejaba ir, se encerró con nosotros en una habitación y a punta de pistola (una 38 súper)  le pusimos la misma canción como 20 veces, como sea, el punto es que empecé a coleccionar discos, los originales eran caros, de los importados ni les digo...

Había una tienda en república del salvador (esto es en el centro de la ciudad de México) se llamaba discos “Ger”, su especialidad era música Hi energy  y  surtía de música a los grandes equipos de sonido.  Todos los lunes recibían las novedades, muy temprano nos teníamos que formar y esperar a ver que discos nos dejaban. Otra opción era comprar discos piratas o clonados en Tepito.

para celebrar mi cumpleaños numero 16 tenia grandes planes...

Recuerdo que lo estuve planeando en mi mente toda la semana.
 -- A ver… me voy en el microbús que va al metro hidalgo, me bajo en el eje de mosqueta, tomo el otro “micro” que va al metro puebla, me bajo en “aztecas” y directo a la rinconada de tepito...

Llego el sábado y al despertar tenia un ánimo inusual, estaba alegre, tres días antes había sido mi cumpleaños 16 y hoy por fin tendría mi “regalo”.  Me puse un pantalón negro de una tela parecida al satín, una camisa color vino de manga larga, unas botas de piel hasta las rodillas y una gabardina verde (que aun conservo). Era todo un ritual. Quienes fuimos jóvenes alla en los inicios  de los 80´s  recordaran que así se vestían los llamados “disco-locos”.

Cuando llegue al “barrio” me sentía como pez en el agua, ahí tenía muchos conocidos, ya  que siempre me ha gustado hacer amistad con todas las personas. Así  en la rinconada, me interne en el mágico mundo de la música disco.

-¡Hola Max, buenos días!
-¿Que hay mi Greñas? (en aquel entonces así me decían)
-¡Pues  aquí a ver que novedades tienes!
- Mira tengo estos seis estrenos, escúchalos a ver que te parecen-

Continuamos platicando como 2 horas. 

Salí de la tienda como a las 14.00 pm.

 Me regrese por la calle que de aztecas y en la esquina del eje 1 norte, el semáforo nos indicaba “alto”, así entonces una gran cantidad de gente se aglomero en esa esquina.

“Y sueña con escenarios,
mientras le cambia la luz del rojo al verde
no hay mucho tiempo para soñar.”   
Franco de Vita.

Así con mis sueños bajo el brazo, imaginaba como disfrutarían mis fans cuando escucharan esta música. Nunca vi que la luz verde cambio en el semáforo y con esto las personas comenzaron a avanzar. Ese cruce en Tepito se caracteriza por el gran tráfico humano y también por que los automovilistas no respetan las señales de transito. El movimiento de las personas me sacudio, sali de mis sueños y yo también  comencé a caminar.  Yo venia casi  al final del contingente que pretendía cruzar la calle.
Faltaban unos cuantos metros para llegar ala banqueta cuando mil gritos me hicieron voltear a mi derecha, la cuestión fue que la gente horrorizada vio que un auto a gran velocidad se dirigía hacia alguien… 

Ese alguien era yo.

Un rechinido de llantas, acompañado de ese característico olor a quemado, mas un empujón que me hizo volar por el aire, me hizo tomar conciencia de que me habían atropellado, tan consiente estaba, que el horror de saber que quizás moriría me hizo gritar de una forma desgarradora. El gran impacto me hizo volar por los aires. Al ver que eminentemente   mi cabeza se estrellaria contra el pavimento, trate de poner mis manos pero la fuerza del impacto hizo que se me doblaran como un trapo, Primero se  estrello mi frente,  sentí un terror indescriptible, sentí como si explotara mi cabeza y un zumbido enorme inundo mi ser,  al final , termine rodando y quede boca arriba…

--¡Nunca vi que el cielo fuera tan grande!— Eso pensé, fue un segundo en el que dije, ¡Ya pasó, ya pasó y estoy bien! ¡Estoy bien! Fue una sensación de enorme tranquilidad. 

Por unos segundos vi la inmensidad del cielo azul.

 Observe las nubes, las vi  moverse len-ta-men-te.

 Una a una, las personas se acercaban a mi 
-- Joven, joven, ¿esta bien?-- dijo una señora.
 Sentí mucha dificultad para respirar y era por que me estaba ahogando. Me estaba ahogando con mi propia sangre…

--¡Que enorme es el cielo…. que grande se ve la gente desde aquí!-- Pensé.

Trate de sonreír  a las personas que me rodearon. Un hombre  se acerco, me miro a los ojos, me sonrio, puso una rodilla al suelo y movió mi cabeza  de lado para que la sangre de mi boca cayera al piso. Mi respiración comenzó hacerse cada vez más rápida, mi corazón empezó a latir sin control,  tras un gran suspiro, mire al cielo, mire a las personas a mi alrededor y  mis ojos se cerraron,  no supe más…

Recuerdo que estoy en una habitación muy grande recostado en una cama, de hecho hay muchas camas pero están vacías. Está muy obscuro, quizás sea de noche por que   tengo mucho frio. Recuerdo que una mujer me esta dando de comer gelatina en la boca… un hombre me esta bañando… un par de jóvenes me suben a una combi… un chofer me dice a gritos --¡Aquí me dijeron que te bajara chavooo!—

A grandes pasos reconozco el  lugar por donde camino. Ahora por fin  camino a mi casa, nuevamente,  con mis sueños bajo el brazo y el viento hace que mi gabardina revolotee sobre mi cuerpo como lo hace una bandera. Como si yo fuera el mástil. Se respira mucha humedad en el aire, el cielo esta nublado y comienza a llover. Son aproximadamente las 18.00pm. Como siempre, para entrar a  casa salto la barda. Paso al baño, hago lo propio,  jalo la palanca del retrete y me lavo las manos, al levantar mi vista observo mi rostro…

Tengo negros mis ojos a causa del derrame que por los golpes  sufrieron, mis parpados están morados, veo que hay  raspones en casi toda mi cara incluso en la lengua, al hurgar mi nariz, encuentro algunas costras de sangre,  mis manos y brazos  igualmente están muy dañados, mi pantalón y camisa están hechos pedazos, traigo unos tenis que por cierto me aprietan y mi gabardina esta muy ensangrentada. Nuevamente me mire al espejo, quise sonreír pero el dolor no me lo permitió y comencé a llorar. 

No se cuanto tiempo estuve llorando.

 Entre en la ducha y mis lagrimas se confundían con el agua. Casi no tenia fuerza para tallar mi cuerpo, con tantos golpes y raspones lo único que hice fue solo enjabonarme, me vestí y me fui a la cama. El dolor y sufrimiento me pusieron a dormir profundamente.

Súbitamente mi Padre me saco de mis sueños…

-¿Donde estuviste hijo de tu madre?  ¡Mira nada más que chinga te arrimaron!

Comenzó a darme una golpiza y a insultarme sin parar hasta que mi madre lo detuvo, como pudo lo jalo y lo retiro. Comenzaron a discutir en la sala. Mientras eso sucedio yo parecía zombi, no sentí sus golpes  ni sus groserías me hicieron daño, ya había sufrido demasiado y no sufriría mas...

Me atropellaron el sábado 11 de enero de 1986, y regrese a casa el martes 21 del mismo mes, fueron 10 días de los que solo tengo los recuerdos  que antes relate.
Se que alguien llamo a los servicios de emergencia. Se que un grupo de médicos me salvo la vida. Se que unas enfermeras me cuidaron, alimentaron y estuvieron al pendiente  de mi durante esos10 días e incluso alguien tomo mis discos los subió a la ambulancia y los resguardaron muy bien, pues llegue con ellos a casa…. 

Lo que no se es ¿Quién?

Eso no lo se.

Hoy quiero darle las gracias a todos aquellos que de una u otra manera salvan vidas, paramédicos, enfermeras (os), médicos, policías,  incluso aquéllos que al observar un accidente lo primero que hacen es llamar a los servicios de emergencia y exponiendo su vida tratan de hacer algo por alguien que no conocen.

 “Gracias, mi eterna gratitud para todos ustedes”

Algunos recuerdos son dolorosos y olvidar puede ser una bendición, 10 días de mi vida se me extraviaron, pero a cambio, dios me dio muchos años de dicha y felicidad.


martes, 3 de mayo de 2011